7 de agosto 2009 - 00:00

Volvió Carrió: “Mickey está divino, acá están todos muy perturbados”

Elisa Carrió
Elisa Carrió
Elisa Carrió regresó ayer al país, después de tres semanas de receso poselectoral en Disneylandia, hacia donde partió casi simultáneamente cuando su socia política Margarita Stolbizer desobedecía su mandato acudiendo al diálogo con el Gobierno, como también hicieron los radicales, los socialistas y referentes del cobismo.

Ni bien atravesó la puerta del aeropuerto en Ezeiza, a la mañana, Carrió se entregó a los micrófonos con contundencia contra el diálogo y el Gobierno y empeoró más las relaciones dentro de la entente electoral Acuerdo Cívico, aunque intentó no mostrarse rupturista. Para más, la diputada electa por la Capital Federal, confirmó que desde ahora militará en el terruño de Stolbizer, sobre quien comenzó a dar muestras de su indulto, apenas tibias y más irónica que contemplativa. Se autodefinió como «la única oposición» al kirchnerismo al cual le recordó todos los apelativos descalificantes que suele utilizar para con el oficialismo.

Florencio Randazzo, la propia Stolbizer y el radical Gerardo Morales se dieron tiempo en la jornada para opinar sobre el regreso, en una ronda incierta sobre el curso de las relaciones en el Acuerdo Cívico.

De la bonaerense, Carrió consideró que cree que «todo se va a solucionar de la manera más razonable y mejor posible para todos. Yo no tengo ninguna diferencia con Margarita, lo único que nosotros tenemos una línea de conducta a lo largo de muchísimos años. Fuimos votados como diputados nacionales, es ahí donde tenemos que trabajar». Lo explicó de esa manera reforzando lo que había manifestado antes de partir, sobre negarse a conversar con el Gobierno y en cambio hacerlo en el Congreso para «dar batalla».

Ayer la líder de la Coalición Cívica se reunió con algunos de los suyos (Adrián Pérez y Gerardo Conte Grand, entre otros), pero la paz en la alianza que conformó para los comicios aún no tiene cita.

Dura, como es habitual, para referirse a la administración de Cristina de Kirchner, dijo que el diálogo con el Gobierno era «una farsa», y lo acusó de corrupción y de mentir.

«Yo vengo de hablar con el ratón Mickey, no con Randazzo, así que la verdad estoy contentísima. El diálogo político es una farsa», definió.

«Yo no juego a las visitas -enfrentó a sus aliados Carrió- no me gusta, yo a las visitas juego con mis amigos, pero no con un ministro inexistente, que es como un motomandado que anota y le entrega a la Presidenta», arremetió contra Randazzo, cabecera en las mesas del diálogo oficial. «Yo respeto la decisión de Margarita, pero yo hubiera mandado un motomandado», argumentó contra la legisladora, de quien ya se alejó la porción del ARI por haber concurrido a la Casa de Gobierno.

«Es una falta de respeto al conjunto de los partidos políticos que han participado y participarán de esta mesa de diálogo con el espíritu y la grandeza de trabajar en conjunto para mejorar el sistema político argentino», refutó Randazzo.

Distendida y risueña, le dedicó también un párrafo a Julio Cobos, a quien el radicalismo anota como presidenciable.

«Yo no soy radical y esos son problemas del radicalismo. Los conozco, son mis hermanos, pero, porque los conozco, sé cómo se manejan», resaltó, pero aseguró tener «una excelente relación con el radicalismo» y que el Acuerdo Cívico «lo vamos a mantener».

«La verdad está todo bárbaro, Mickey está divino, así que yo no sé por qué están todos tan perturbados», volvió a ironizar Carrió.

«El kirchnerismo dice que dialoga para ganar tiempo, pero para seguir aplicando las mismas tarifas, manteniendo a Moreno», reforzó su prédica y aseguró que debatirá «para bajar las retenciones al campo».

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