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Voracidad sin límite: gremio pide aumento de más del 60%
El sorprendente reclamo se conoció ayer oficialmente en el Ministerio de Trabajo, cuando las partes tuvieron su primer encuentro para intentar cerrar las paritarias de este año. El pedido está no sólo lejos del tope del 25% que busca el Gobierno nacional, sino que supera ampliamente el 35% de piso con que amenazaron gremios opositores, como los gastronómicos de Luis Barrionuevo, o los semioficialistas, como el sindicato de empleados de comercio de Armando Cavalieri. Hace un mes, el propio titular de la cartera laboral, Carlos Tomada, pidió prudencia aclarando que un alza salarial de más del 30% generalizada implicaría que «todo se vaya al demonio».
Según los reclamos conocidos ayer, desde agosto de 2010 el gremio viene exigiendo incluir una suma fija remunerativa de $ 2.400 mensuales en los básicos de convenio. Además, solicitó un alza global del 25% correspondiente a las paritarias de 2011 comenzando desde mayo, lo que sumado al fijo implicaría un incremento global promedio del 60%, pero en las categorías menores treparía al 73%. Según el sindicato, la única negociación posible es que la liquidación se realice en un 30% en mayo y un 30% antes de fin de año.
La oferta de los empresarios fue estudiar el alza del 25% y eventualmente discutir una suma fija para liquidar en un plazo de 10 meses hasta fin de año, pero en un monto mucho menor que el que pide el gremio.
Según fuentes del sector, actualmente un empleado promedio de las empresas químicas y petroquímicas de esa región cobraría un piso de $ 8.000, con un promedio de $ 15.000. Si se aplicara el incremento reclamado por el gremio que dirige Palacios, los salarios ascenderían a los $ 24.000, con categorías máximas en el orden de los $ 40.000.
En ninguno de estos casos se trataría de personal gerencial. Sin embargo, se repetiría lo que ya está ocurriendo en algunos sectores como automotor o metalúrgico, donde los trabajadores afiliados a los sindicatos cobrarían más que sus capataces o gerentes de áreas.
El sector químico y petroquímico se encuentra además desde hace varios años con sus precios internos congelados a cambio de poder exportar. Así se negoció a comienzos de 2007 entre los representantes del sector y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Según los empresarios, sería imposible atender un reclamo como el que pide el gremio de Palacios, sin que el alza no pueda ser trasladada a los precios.
Actualmente, rige para el sector un período de conciliación obligatoria. Sin embargo, la parte empresarial afirma que hay cortes sorpresivos de entre una y dos horas por turno, y quite de colaboración desde enero. Esto, a su vez, estaría comenzando a generar un lento, pero sostenido proceso de desabastecimiento de algunos productos químicos y petroquímicos en el mercado interno que son abastecidos por las fábricas de la zona.
El sindicato es manejado por Palacios desde 1974. Cuenta con alrededor de 2.600 afiliados de 28 empresas, muchas de ellas agroquímicas, petroquímicas y químicas exportadoras que utilizan la cercanía del puerto para producir en la región, que abarca, además de Zárate y de Campana, Gualeguaychú, Baradero, Ramallo, parte de San Nicolás y hasta Las Heras.
Dentro del mapa político sindical, Palacios es un dirigente cercano a la conducción de Hugo Moyano en la CGT. Sólo disiente del camionero en un capítulo clave: quiere que el secretario general tenga más mano dura al enfrentarse a la CTA y a los que ponen en riesgo el sindicalismo tradicional.


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