De los seis candidatos en la carrera presidencial, sólo a dos exponentes del ala conservadora se les atribuyen posibilidades de imponerse, mientras en la fuerza moderada intentará acceder a una segunda vuelta de la mano de Hasán Rohani, quien intentará captar el apoyo disperso que en su hora concitó el expresidente reformista Mohamad Jatami.
La división entre los conservadores vuelve probable la realización de una segunda vuelta, salvo sorpresas que puedan despertar sospechas de fraude, tal como ocurrió en 2009.
Entre los conservadores se destacan el exnegociador nuclear del país, Said Jalili, fiel al guía supremo Alí Jamenei, y el alcalde de Teherán, Mohamad Qalibaf.
En esas filas también se encuentran Alí Akbar Velayati, consejero de Jamenei en la política exterior, y otras dos figuras menores, entre ellas, Mohsen Rezái, excomandante de los Guardianes de la Revolución.
Para la Argentina la elección es muy importante. Por un lado, Velayati y Rezái son acusados por la Justicia de ese país en el marco de la causa por la voladura de la AMIA en 1994 (el segundo incluso con pedido de captura a través de Interpol). Por otro lado, ante la falta de apoyo parlamentario y dado su enfrentamiento reciente con el guía supremo, Ahmadineyad ha evitado someter al Parlamento el memorando de entendimiento bilateral destinado a destrabar esa causa, por lo que su sucesor deberá decidir si confirma el decreto que, según aquél, lo dejó aprobado, si lo somete a la Legislatura y si lo denuncia.
Pese a que las grandes decisiones estratégicas corresponden a Jamenei, la figura del presidente puede tener influencia en el siempre tormentoso vínculo con Occidente, que "sospecha" que el plan nuclear iraní tiene fines militares.
La tarea del futuro presidente también será la de intervenir en una economía atravesada por los efectos de las sanciones y de los desequilibrios internos, aparte de encargarse de una sociedad sólo en parte alineada con los rígidos principios morales del islam chiita.
Justamente la apatía del electorado es una de las grandes amenazas para el régimen, cuyos principales referentes pidieron en los últimos días una masiva participación como muestra de apoyo a la revolución islámica.
Gane quien gane, dada la selección de candidaturas hecha por el Consejo de Guardianes, es predecible una mayor sintonía entre el líder y el presidente respecto de las diferencias que caracterizaron el segundo mandato de Ahmadineyad, considerado un populista y un aliado de desviacionistas en materia religiosa por sus adversarios.
Al respecto, Rohani ha sostenido que Irán y Estados Unidos deben abrir "una nueva página" en las relaciones bilaterales, aunque para eso, consideró, el presidente estadounidense, Barack Obama, debe cambiar su comportamiento "hostil" hacia Teherán.
| Agencias ANSA, AFP, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero |

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