13 de diciembre 2012 - 19:59

Vuelve un clásico de la era K: subestimar la recaudación

El Gobierno eligió para 2013 nueva mente el modelo austero de previsiones, al menos en lo que tiene que ver con la recaudación. Luego de dos períodos en los cuales la idea fue estimar ingresos casi en el mismo nivel de la proyección de crecimiento, nuevamente, como ha sido un clásico del kirchnerismo, el Presupuesto 2013 habla de acompañar levemente la curva de alza del PBI, cercana al 4,5%, y la inflación real. Luego será el tiempo, con el correr del ejercicio, de ir corrigiendo si la actividad económica acompaña y el alza de la actividad es mayor que la que se espera en los fríos números de la ley que aprobó el Congreso.

La variación porcentual de aumento de los recursos tributarios fue fijada en un 23,6% más, casi en línea con la inflación real, no reconocida oficialmente. En otras palabras, el Gobierno fija como piso el alza aproximada real de los precios, confiando en que el 4,5% de crecimiento será superado y que habrá dinero extra por encima de lo calculado como fuente de recursos. Como además los gastos tienen partidas exactas en dinero y no aplicaciones porcentuales, la idea es proyectar en el transcurso del ejercicio que viene un monto de dinero extra sin destino prefijado que pueda ser de libre disponibilidad del Ejecutivo. Esto, en un año electoral, es clave.

En total, la administración nacional proyecta una recaudación de unos $ 384.954,7 millones, lo que frente a los 311.463 de 2012 habla de un alza del 23,6%. Como todos los años, el mayor aportante al fisco es el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que, según el neto de reintegros entregaría al fisco unos 227.205,8 millones de pesos. Representa una variación del 22,4% frente a 2012, un 8,9% del total del Producto y el 27,6% del total del sistema recaudatorio. Este tributo, en un modelo basado en gran parte en el consumo y en la actividad interna, resulta irreemplazable, al menos en el corto y el mediano plazo. Más si se tiene en cuenta que la apuesta más importante de recaudación para los gastos corrientes de la administración pública depende, justamente, de la evolución del mercado interno y de una mejora en la actividad. El segundo aporte del sector público nacional son las contribuciones a la seguridad social. Aportarán unos $ 212.494 millones, con un 8,32% del total del PBI y el 25,8% de los ingresos. En este caso se trata de partidas que directamente van a la administración de la ANSES y al aporte del sistema jubilatorio; es poco el dinero que le quedará al Gobierno para manejar política activa con estos fondos y mucho menos para el gasto corriente. Más bien, en este sentido, hay que observar cuánto queda y cuánto administra la ANSES bajo los fondos nacionalizados de las AFJP.

Aporte

El Impuesto a las Ganancias, según lo presupuestado, aportaría unos $ 161.494,3 millones; un 19,7% del total del sistema, el 6,33% del PBI y un 21,8% más que el año pasado. Después del IVA, es el impuesto más importante del esquema tributario, con lo cual las probabilidades de estimar grandes cambios son remotas. Hay que tener en cuenta este criterio cuando se analice la evolución posible de Ganancias para la cuarta categoría y algún tipo de modificación importante en el mínimo no imponible para los trabajadores en relación de dependencia. Al ser un año electoral, y al no haber sido tocada la base en 2012, es posible prever algún cambio en los mínimos actuales, ubicados en $ 5.782 para los trabajadores solteros y en los 7.998 pesos para los casados con dos hijos. En este tributo se podrán aplicar desde febrero del próximo año los descuentos por el recargo del 15% en las compras realizadas en el exterior con tarjetas de débito y crédito. Pero sólo las realizadas este año. Todas las operaciones de este tipo que se concreten en 2013 pasarán a poder ser liquidadas en 2014, sin importar el mes en que se hayan realizado.

El comercio exterior representará la cuarta fuente del ingresos para el fisco. Según lo presupuestado, en total se obtendrían unos $ 100.945 millones, un 3,95% del PBI y un alza del 30% en promedio. Es la gran apuesta de ingresos del Gobierno para el próximo año. Todo se basa en una estimación del precio de la soja inferior a 480 dólares la tonelada, cuando el récord se ubicó en algún momento en los 550 dólares.

Actualmente cotiza cerca de los 528 dólares, con lo que hasta ahora el cálculo le está saliendo bien al Ejecutivo, en este capítulo al menos. El Presupuesto habla de un nivel de ingresos por derechos de exportación de $ 77.963 millones, un 24,4% más que el año pasado, lo que muestra el grado de subestimación en el cálculo. El Gobierno confía en que en todo el ejercicio próximo haya no menos de $ 10.000 millones más de recaudación extra por esta vía.
Según el Presupuesto, por derechos de importación se recaudarían unos $ 22.552 millones, un 42% más que el año pasado. La confianza del Gobierno es que la relación comercial con Brasil, en cuanto a la venta de bienes, aumente, lo mismo que la actividad económica de los países desarrollados. n

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