8 de octubre 2013 - 00:00

Vuelven el caos y la violencia a protestas de Río y San Pablo

La  masiva manifestación de docentes de escuelas primarias en Río de Janeiro se desarrolló de forma pacífica durante la tarde de ayer, pero al caer la noche  un grupo de encapuchados comenzó a atacar edificios gubernamentales, incendió un colectivo y armó barricadas en el centro de la ciudad. La Policía respondió con gases lacrimógenos.
La masiva manifestación de docentes de escuelas primarias en Río de Janeiro se desarrolló de forma pacífica durante la tarde de ayer, pero al caer la noche un grupo de encapuchados comenzó a atacar edificios gubernamentales, incendió un colectivo y armó barricadas en el centro de la ciudad. La Policía respondió con gases lacrimógenos.
Río de Janeiro - Una marcha en apoyo a los maestros en huelga de Río de Janeiro, que reunió entre 10.000 y 50.000 personas, de acuerdo con diversas fuentes, terminó al cierre de esta edición con enfrentamientos entre la Policía y anarquistas enmascarados, que depredaron edificios en el centro.

La manifestación había comenzado ayer por la tarde y la presencia de la Policía fue discreta. Pero entrada la noche, cuando los manifestantes llegaron al Concejo Municipal se registraron los primeros focos de violencia.

Un colectivo fue incendiado en el medio de la transitada avenida Rio Branco, los vidrios de varios quioscos y agencias bancarias fueron destruidos e incluso sillones fueron extraídos para usarlos de barricada.

El batallón de choque dispersó a los manifestantes con bombas lacrimógenas. Unos 200 enmascarados del grupo anarquista Black Blocs trataron de invadir el edificio público, lanzando bombas improvisadas contra la fachada y quemando basura en la calle. La Policía, que terminó pidiendo apoyo del batallón de choque, respondió con gases lacrimógenos.

"Sin Policía no hay violencia, cuando están siempre hay", había dicho antes de los enfrentamientos Hugo Cryois, un Black Bloc de 23 años con el rostro cubierto con un trapo negro, con una máscara de gas colgándole en el cuello y un escudo de plástico con una A anarquista blanca. "Vine preparado, no se puede confiar", lanzó.

Con la violencia, terminó esta manifestación convocada a través de las redes sociales para apoyar una huelga de maestros de escuelas públicas, que comenzó hace más de dos meses por un mejor paquete salarial y plan de carrera. Según el sindicato de maestros, asistieron 50.000 personas, aunque la Policía informó que fueron 10.000. Hasta anoche, no había información de detenidos o heridos.

En San Pablo, un grupo de manifestantes que apoyaba las acciones en Río terminó también enfrentado con la Policía.

La marcha de los maestros transcurrió de forma pacífica bajo la consigna "¡Fuera Cabral y Eduardo Paes!", gobernador del estado de Río y el alcalde de la ciudad, respectivamente, hasta el Concejo Municipal en la plaza Cinelandia.

Frente a la municipalidad, un grupo de indígenas encendió una fogata, mientras grafiteros escribieron en la fachada en letras rojas: "+ libros y - bombas" lacrimógenas, en referencia a la dispersión de otras manifestaciones por la Policía.

En San Pablo otra protesta también de apoyo a los docentes en la Plaza de la República, situada en el centro de la ciudad, también culminó con desmanes graves, lo que obligó a muchos comerciantes a cerrar sus negocios. La Policía local también dispersó a los manifestantes luego de que un grupo minoritario disparara artefactos pirotécnicos contra los uniformados.

Esta manifestación recordó las ocurridas durante la Copa de las Confederaciones en junio pasado, convocadas por las juventudes para reclamar una mayor inversión estatal en educación, transporte y salud. Brasil, un país poco tradicional en lo que protestas callejeras se refiere, ha sido últimamente escenario de todo tipo de marchas y la tensión va en aumento. Desde el Gobierno de Dilma Rousseff se teme que haya estallidos similares durante el Mundial de Fútbol 2014.

La huelga de maestros de las escuelas de primaria, administradas por el municipio, comenzó hace 53 días en rechazo a un plan de carrera y de salarios que según el sindicato beneficia sólo a un 7% de sus afiliados, que trabajan 40 horas a la semana en la misma escuela. En la actualidad, un profesor gana 25 reales (11,3 dólares) la hora. A las escuelas públicas van los niños de los sectores más pobres de la población y los sueldos de los profesores son muy bajos, denuncian los sindicatos. Los estudiantes de las clases sociales más altas asisten generalmente a colegios privados.

Agencias AFP y EFE,

y Ámbito Financiero

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