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WikiLeaks será tormento para los demócratas en el Congreso que asume hoy
Hillary Clinton ha salido golpeada del escándalo de los cables diplomáticos divulgados por WikiLeaks, que pusieron en entredicho las prácticas del Departamento de Estado y de las embajadas estadounidenses en el mundo. Ahora deberá responder ante el Congreso cómo fueron posibles las filtraciones.
La oposición republicana, con numerosos miembros del ultraconservador movimiento Tea Party en sus filas, asumirá la mayoría en la Cámara de Representantes de la mano del nuevo presidente de la sala, John Boehner.
Mientras tanto, en el Senado los demócratas sólo mantendrán una mayoría mínima, insuficiente para impedir las estrategias obstruccionistas de leyes que la oposición ya ejerció con gran eficacia en los últimos dos años.
«Repeal» (revocar) parece ser el mantra republicano en este nuevo Congreso y el primer objetivo está ya fijado: terminar con la reforma sanitaria por la que Obama y los suyos se jugaron buena parte de su capital político.
El Capitolio todavía no abrió sus puertas y ya hay una fecha para esta primera votación: el 12 de enero, incluso antes del tradicional discurso sobre el Estado de la Unión que se prevé pronuncie Obama a finales de mes.
«El pueblo estadounidense quiere un Gobierno más pequeño y más responsable. Y a partir del hoy, la Cámara de Representantes va a ser un puesto de avanzada de los estadounidenses en Washington», citó el diario The Washington Post a Boehner. «Vamos a luchar por sus prioridades: recortar el gasto, revocar la ley de reforma sanitaria que está matando la creación de empleo y ayudar a que nuestra economía vuelva a ponerse en marcha», resumió un proyecto de legislación que se basa en el principio de «menos Gobierno, menos gasto», muy repetido por el Tea Party.
La nueva mayoría republicana en la Cámara de Representantes abrirá asimismo una investigación sobre los documentos secretos del Departamento de Estado revelados por WikiLeaks, según anunció el congresista de California, Darrell Issa, que hoy jurará su cargo como presidente del Comité de Control y Reforma del Gobierno.
En relación con el caso, es muy probable que tengan que comparecer Clinton y el consejero nacional de Seguridad de la Casa Blanca, Thomas Donilson, entre otros importantes integrantes de la administración. Aunque, el Gobierno no se refirió todavía a cuál será su actitud ante estas investigaciones, Obama está capacitado para aducir razones de seguridad nacional e impedir el interrogatorio a su equipo.
Según declaró el lunes el portavoz de Issa, su comité pretende establecer los orígenes de las filtraciones, además de averiguar cómo se protegen los principales secretos del país y descubrir los riesgos que existen de nuevas fugas en el futuro.
Ante la combativa posición de los republicanos, el propio Obama, de vuelta de las vacaciones navideñas de Hawai, llamó la noche del lunes a los legisladores a dejar de lado el juego político con miras a las presidenciales de 2012 y a concentrarse en la verdadera prioridad del país, «crear empleos».
«Mi esperanza es que John Boehner y Mitch McConnell (el líder de la minoría republicana en el Senado) se den cuenta de que va a haber mucho tiempo para hacer campaña para 2012 en 2012», afirmó a periodistas a bordo del avión presidencial Air Force One.
Obama no será el primer presidente que gobierna con un Capitolio hostil. Y que incluso logra una reelección tras una paliza legislativa electoral como la que sufrió el actual inquilino de la Casa Blanca en noviembre.
Agencias DPA y ANSA

