11 de agosto 2014 - 00:00

Y al fin cantó Cabrera en vivo

Presentación de "Viva la patria". Actuación de Fernando Cabrera (voz, guitarra). Con H. Klang (piano), F. Righi (bajo), R. Gómez (batería) y J. P. Chapital (guitarra). (ND/Teatro; 11 de agosto).

Tardó mucho el montevideano Fernando Cabrera en hacerse un lugar de este lado del Plata. Y fue necesario que algunos artistas argentinos (Liliana Herrero, Javier Malosetti, La Bersuit) apoyaran su trabajo, lo invitaran a sumarse a sus conciertos o interpretaran sus canciones, para que este cantautor tuviera su justo reconocimiento también en la Argentina.

Heredero por igual de Daniel Viglietti y de Eduardo Mateo, del pop y del folklore argentino, de la balada rockera y del canto popular uruguayo, tiene siempre un pie fundamental en las letras de sus composiciones. Lejos del panfleto pero comprometido con la realidad, cuidadoso de las palabras pero en lenguaje llano, universal en su discurso a partir de historias cotidianas, vino esta vez a Buenos Aires para presentar su disco más reciente, "Viva la patria". Llenó otra vez el ND/Teatro y dejó a mucha gente afuera.

Quizá por la falta de costumbre para quienes siguen su carrera desde aquí, donde lo habitual ha sido escucharlo solamente con su guitarra, o porque la ecualización de sonido no fue la mejor aunque se fue acomodando a medida que transcurría el concierto-, el cuarteto que acompañó su visita quedó algo en falta. Las canciones son, aun las más sencillas, de una profundidad infinita, y la voz de Cabrera desgarrada, "llorada", vibrante- es protagonista a la hora de transmitirlas. Eso fue lo que a ratos se perdió en cierto "barullo" grupal.

El cantante bromeó durante el show con la falta de coherencia interna de sus composiciones. Sin embargo, si algo tiene de sobra es coherencia. Tanto que las canciones más antiguas convivieron con las más actuales en sintonía; y en oposición a lo dicho antes, en este aspecto sí el único arreglo grupal sirvió también para dar unidad al recital.

"Viva la patria" tiene momentos brillantes: "Buena madera" dedicada a su hermano carpintero-, "Fotoestudio", "La vida recién empieza", "Nunca te dije te amo" o la que da nombre al álbum. Pero hubo además canciones más antiguas que dan cuenta del mejor Cabrera, como "Punto muerto", "Imposible", "Yo quería ser como vos" o "Tangente". Aunque los mayores laureles volvieron a llevárselo dos de sus clásicos: "Viveza" que acompaña con la única percusión de una cajita de fósforos- y "Te abracé en la noche", una de las más bellas canciones latinoamericanas de los últimos años, que cantó solo con su guitarra.

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