20 de mayo 2010 - 00:00

Y el domador no se ve

Y el domador no se ve
Con anuncios, discursos y medidas dispersas -hijos de la desorientación que se vive-, el efecto que se consigue es la ratificación de la onda correctiva, que el mercado aplica sobre monedas y activos involucrados. En la tercera fecha semanal no existió la dicotomía del martes, donde Europa ensayaba una reacción que no se convalidaba en los índices de los demás recintos. Ayer, se observó una actuación mancomunada, restando todo suspenso para saber la cuenta final que quedaría en todo el conjunto bursátil. Solamente las pinceladas, los matices diversos que hicieron el ranking bajista. Donde el Dow Jones acusó un 0,63% de retroceso, pero que San Pablo se encargó de elevar a un muy marcado un 1,63% de caída.

Y dentro de los débiles, teniendo al Merval como de lo más resistente y mostrando una pequeña huella del 0,22% de retroceso en el listado principal.

Si hay que buscar entre la pobreza de tónica algo que luzca como favorable, solamente de señalar que el mínimo del índice local llegó a piso de 2.138 -mirando con inquietud lo cerca que está, de perforar otra centena- con un máximo de 2.185 y cierre que se mantuvo mucho más cerca del techo del día: 2.178 unidades.

Las diferencias fueron en favor de las bajas, 37 por sólo 23 aumentos, completando panorama nítidamente contrario, sin reacciones de peso. Y el volumen, con 43 millones de pesos efectivos, dieron un marco aceptable para proveer liquidez a las plazas. Plegados a la misma coyuntura todos los recintos, no hay climas locales que consigan sustraer a nadie de lo que es el sesgo correctivo que se despliega.

Y la Bolsa, soportando.

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