29 de agosto 2013 - 00:00

¿Y si convierten al tirano en héroe?

Beirut - Un ataque limitado servirá sólo para "reforzar el régimen", que "saldrá como héroe", de modo que si Occidente quiere intervenir en Siria debe hacerlo con una acción prolongada en el tiempo, defendiendo a la población civil e instituyendo una "no-fly zone".

Así lo dijo uno de los principales analistas de los acontecimientos en Siria y Líbano, el profesor Imad Salamey, que dicta Ciencia Política en la Lebanese American University.

"Cada acción que los occidentales tomaran debería tener un objetivo político, y este objetivo no puede ser el de dar una lección a Bashar al Asad, porque la lección no sería aprendida", opinó Salamey.

Es más, agregó, el régimen "tendría la impresión de haber resistido al agresor y ello reforzaría su moral y la de sus aliados, en Líbano y en otros países, mientras la oposición resultaría debilitada".

El experto aventuró que una acción sobre Siria que quiera simplemente dar una lección al régimen tendría como consecuencia una serie de "manifestaciones de apoyo a Al Asad, que sería visto como un héroe. En resumen, sería un desastre".

Por otra parte, agregó el especialista, si Occidente permaneciera mirando sin hacer nada pagaría "un precio todavía más alto, porque ello daría a países de Medio Oriente, desde Siria hasta Líbano y Egipto, la impresión de que el verdadero poder en la región está en manos de Moscú, y que por eso es conveniente alinearse con el eje Rusia-Irán-China".

En Siria, para Salamey, se juega un partido que tendrá consecuencias duraderas en el futuro de Medio Oriente.

"Y si Occidente quiere continuar teniendo influencia en la región deberá asumir una intervención militar prolongada en el tiempo, aun con la oposición de la opinión pública en Estados Unidos y en Europa, que no quiere una nueva guerra luego de las amargas experiencias de Afganistán y de Irak", dijo.

Esa intervención deberá ser "dirigida a la defensa de la población civil, con la institución de una 'no-fly zone', la creación de áreas protegidas y la respuesta militar a eventuales bombardeos indiscriminados", opinó el analista.

La incógnita está en cómo permanecerán el régimen sirio y el frente que lo apoya ante una intervención occidental, con eventuales ataques "asimétricos" contra Israel a través de las milicias libanesas de Hizbulá, armadas por Irán.

"No es fácil hacer previsiones -dijo Salamey-, porque la situación en el terreno es fluida. Si Al Asad se sintiera verdaderamente amenazado en su poder, podría también intentar una medida desesperada". Pero ello podría no contar con el apoyo de Teherán, aventuró el analista, para quien "el régimen sirio está comenzando a ser un peso".

Agencia ANSA

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