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Y todo se fue al diablo...

El viernes fue una fecha de ésas, donde repicó el mensaje de: «sálvese quien pueda». (Y no se salvó ninguno.) Solamente se matizó la jornada con los deterioros de distintos calibre y el tema excluyente -europeo- sobre una España que rueda por la pendiente. Si la supuesta mira ahora se ubica hacia 2012, o 2015, como para notar una mejora y con Valencia lanzando un «S.O.S.» para el salvataje, el drama económico se pinta solo.
Por lógica, Madrid encabezó la triste caravana negativa y rozando el 6% de caída; a partir de allí los demás de su región, pasando a un Dow Jones (también con flojas señales propias) en rebaje cercano al 1 por ciento.
San Pablo debió cortar su secuencia favorable, pagando con baja del 2% en un solo día. Y, al final, el Merval que se acurrucó cuanto pudo en la «trinchera» -donde solamente cruzaron $ 22 millones de efectivo-, pero sin poder evitar un recorte del 1,72%. Abandonando terreno de más de 2.500 puntos, quedando en 2.459 y vuelta a tomar el: «pico y la pala». Lo más llamativo pasó por ver a los CEDEAR consumiendo más que el mercado accionario -con $ 40 millones casi- (que deja tela para cortar...). La semana: el pésimo remate hizo que el Dow Jones apenas retuviera un 0,35% en alza, Bovespa perdiendo todo y quedando con negativo del 0,24 por ciento. Pero el Merval, al tranquito y sin alardes: s dio el lujo de conservar un 3,3 por ciento a favor (difícil de entender). Desplome universal. Y la Bolsa, el infierno.


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