30 de agosto 2017 - 00:00

Ya incomoda en el mercado la idea de gravar los ahorros

Preocupa que el Gobierno no lo niegue. Para Caputo, “no hay nada definido”, pero “en agenda está todo”.

Las críticas empiezan a escucharse, curiosamente, de boca de referentes del mercado que en público suelen enfatizar su compromiso con el cambio de ciclo político y su confianza en la recuperación. El impuesto a la renta financiera es ya una medida que no se descarta ni se desmiente, que hoy se ve algo más probable y que empieza a generar pánico entre los empresarios del sistema financiero y del mercado de capitales.

Preocupa que el Gobierno no salga a rechazar de plano los trascendidos que circularon en los últimos días sobre un presunto intento para gravar la renta financiera. No lo hizo ayer, por ejemplo, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, en una rueda que mantuvo con periodistas después de su exposición en AEA (ver aparte). En ese contexto, Ámbito Financiero le preguntó sobre la posibilidad de avanzar con esa medida en una próxima reforma tributaria:

Está en la agenda del país y de la oposición desde hace un montón de tiempo, contestó el ministro. 

¿También en la agenda del oficialismo?, le insistió este diario.

Nosotros no tomamos ninguna definición. En agenda está todo. Es natural. Ayer nos juntamos a conversar, pero en general no hemos llegado siquiera a definir los conceptos.

Ese solo misterio, alimentado por las indefiniciones de los funcionarios, es lo que genera hoy un especial nerviosismo en los ejecutivos del mercado local. Muchos de ellos atribuyeron ayer en las mesas de dinero la disparada del dólar a esta especulación: el billete trepó unos 14 centavos y su cotización terminó en los $17,67.

En voz baja, los empresarios reunidos ayer en el Palacio Duhau de Recoleta admitieron desconocer cualquier esbozo de proyecto para gravar la renta financiera. Pero criticaron la sola posibilidad de avanzar en esa dirección: consideran insólito tanto un impuesto sobre los plazos fijos, en un país con bajísimo nivel de ahorro, como alguno sobre la ganancia obtenida en las operaciones bursátiles, en un país que todavía tiene un reducido mercado de capitales.

"Lo pueden hacer, pero ¿cuánto van a recaudar? Después, el ahorrista va a pedir más tasa y, con esto, se va a encarecer el crédito. Este año ya pagamos un 45% más de ingresos brutos que en 2016", se preocupó un banquero ante este diario.

En un organismo oficial sugirieron la misma conclusión: "Gravar el plazo fijo sube la tasa de interés de endeudamiento de todos. Es lo mismo que sucedería en el caso de que se gravaran los retornos obtenidos con los bonos. Siempre hay alguien que lo paga", dijeron. Entre las autoridades del mercado de capitales, mientras tanto, decían tener confirmado ya que el gravamen no recaería sobre la compraventa de acciones en la plaza local. Un consuelo que, a esta altura, no parece ser nada despreciable.

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