22 de febrero 2016 - 00:00

Ya se usa 43% del sueldo para pagar aportes y cargas sociales

 Las cargas sociales representan casi la mitad de los salarios de los argentinos y resultan más regresivos que el Impuesto a las Ganancias. A esta conclusión llegó un reciente informe de la consultora Idesa sobre la incidencia que tienen los aportes personales y las contribuciones patronales en las remuneraciones.

"El Impuesto a las Ganancias tiene impacto progresivo, en el sentido de que grava proporcionalmente más a medida que se incrementa el nivel de las remuneraciones, pero limitado; por el contrario, las cargas sociales son más regresivas, ya que inciden con similar intensidad independientemente del nivel de las remuneraciones, y afectan de manera mucho más intensa a los salarios", comentó el economista Jorge Colina.

La consultora dio, al respecto, tres ejemplos ilustrativos:

•Un salario de $ 12.000, que hoy no está alcanzado por el Impuesto a las Ganancias, paga actualmente 17% de aporte personal, 26% de contribución patronal.

•Un salario de $ 36.000, en cambio, paga 17% de aporte personal, 26% de contribución patronal y 3% de Impuesto a las Ganancias.

•Un salario de $ 60.000 paga 14% de aporte personal, 26% de contribución patronal y 14% de Impuesto a las Ganancias.

De acuerdo con esto, las cargas sociales representan en este país casi la mitad de los salarios, mientras que el Impuesto a las Ganancias incide de manera marginal. Esto, según los economistas que realizaron el informe, tiene asociado impactos muy regresivos sobre la distribución del ingreso.

"El camino para incentivar el empleo privado formal y reconstruir la cultura del trabajo no es reducir el Impuesto a las Ganancias sino las cargas sociales con un sentido de progresividad. Esto requiere establecer un mínimo no imponible a las contribuciones sociales, tal como lo tiene el Impuesto a las Ganancias. Por ejemplo, estableciendo que las cargas sociales se apliquen sobre la parte de la remuneración que supere el Salario Mínimo, Vital y Móvil", recomendó Colina. "Otra alternativa, no excluyente, es establecer que en los primeros años de relación laboral de cada persona no se apliquen cargas sociales de manera de facilitar la inserción laboral de los jóvenes al mundo del trabajo formal", completó.

La semana pasada, el Gobierno anunció una suba del mínimo no imponible que rige para el Impuesto a las Ganancias: de $ 30.000 para los casados con hijos; y cercano a los $ 18.000 para los solteros.

Actualmente, según datos oficiales, más del 90% de los ocupados en la Argentina tiene remuneraciones inferiores a los $30.000. Esto significa que sólo el resto (un 10%) queda alcanzado por el impuesto a las ganancias.

"En la medida que las cargas sociales son imposiciones sin contraprestaciones diferenciales resulta éticamente injustificable que personas a quienes apenas les alcanza su salario para vivir estén obligadas a pagar contribuciones sociales con alícuotas similares a los trabadores de mayores remuneraciones", concluyó el informe.

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