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Yellen y la novedad del “stock picking”
No fueron las palabras vertidas por Yellen lo que frenó los ímpetus, sino un párrafo en el informe semianual que la excatedrática de Berkeley dejó por escrito. Y no tiene que ver con el tenor de la política monetaria, sino con la valuación de las acciones. ¿Bulle demasiado fervor? ¿Hay burbujas, quizás? La Fed no observa, a los precios de principios de julio, una exageración en la Bolsa, considerada en su conjunto. "Los niveles de valuación no están muy por encima de los promedios históricos, lo que sugiere que, en el agregado, los inversores no están excesivamente optimistas con las acciones". Pero reconoce excepciones. Y he aquí la novedad, no tuvo empacho en nombrarlas. "Las valuaciones de las compañías más pequeñas así como de las firmas de social media y biotecnología aparecen como particularmente extendidas, con ratios de precios a ganancias futuras que permanecen elevados con respecto a la norma histórica", sentencia el informe. No blande el puñal de la política monetaria, sino un estilete con un objetivo focalizado y preciso. Y llegó a destino con la rapidez del rayo. "stock picking", uno diría; una selección adversa.
¿Que el entusiasmo por la biotecnología se pasó de revoluciones? ¿No escuchamos eso antes? Claro que sí, fue el comentario que volcó Bill Dudley, jefe de la Fed de Nueva York, en marzo. La idea de que la valuación promedio está alineada con los fundamentos, y que los desvíos están concentrados en algunos pocos bolsones es el mantra que utilizó la Fed todo el año. A la hora de formular precisiones, cosa que no es muy frecuente, el dardo vuelve a dar en el mismo blanco. La maldición de Dudley, como le dimos en llamar, golpeó a los sectores que la Fed cita otra vez: biotecnología, social media, pequeñas compañías. Si la historia es prólogo, sabemos que otra fauna que comparte el mismo ecosistema pagará también los platos rotos: internet, impresión 3D, tecnología en general, compañías de lo que sea que exhiban alto ratio precio/ganancias y bajos dividendos. En su momento, Dudley sumergió a biotecnología y social media en sus propios mercados "bear" con caídas superiores al 20% desde los máximos (aunque hay que entender que se trata de segmentos de altísima apreciación previa). ¿No bastó con la purga que se extendió a lo largo de un par de meses? Por lo visto, no. En parte, porque, salvo social media, el rebote posterior recuperó casi la totalidad del terreno perdido.
Y cuando Yellen les dijo ayer a los legisladores que una economía que se desempeñe mejor que lo esperado obligará a practicar más subas de tasas de interés, ¿no nos estará diciendo que abramos el paraguas porque ése es el caso en ciernes? ¿No es la señal obvia de que viene una política más agresiva? Cabría el interrogante si no fuera porque la propia Yellen lo contesta de sobra: el aparente repunte de la economía en el segundo trimestre "requiere una cuidadosa observación", la caída de la tasa de desempleo esconde "una 'holgura' de mano de obra oculta en la merma de la tasa de participación", hemos tenido varios "falsos amaneceres" en la recuperación, lo que fuerza a la Fed a ser "muy cautelosa" con la política monetaria. La retórica sigue careciendo de apuro.
¿Cómo traducir, en la praxis, el mensaje de Yellen? Short Russell 2000 / Long S&P 500, pensaría un operador avispado. O mejor aún, largo el Dow Jones de Utilities (Servicios Públicos). Ahora bien, en lo que va del año, el Russell 2000 (la canasta de compañías pequeñas) está un 0,84% abajo; el Dow de Utilities, el 13% arriba. Visto así, lo que Yellen nos sugiere no es nada nuevo tampoco. En un mercado bull, encaramado en los récords, lanzado en velocidad, uno esperaría encontrar los polos cambiados. No es así. Hay que creer o reventar, a su manera, el mercado rotó y se anticipó. Aunque si la Fed machaca e insiste, deberá descremar aún más.


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