5 de diciembre 2017 - 00:00

Yemen se sale de control: los rebeldes proiraníes mataron a un expresidente

Se trata de Alí Abdalá Saleh, quien gobernó durante 33 años e intentaba retornar al poder. Estaba aliado con los chiitas desde 2014, pero un aparente intento de cambiar de bando en la guerra civil terminó con su vida. Se abre un capítulo crucial en uno de los conflictos más cruentos de la actualidad.

BRUTALIDAD. El cuerpo de Alí Abdalá Saleh fue exhibido por los rebeldes chiitas en un video que circuló en las redes sociales. La imagen muestra el impacto de los proyectiles en su cabeza.
BRUTALIDAD. El cuerpo de Alí Abdalá Saleh fue exhibido por los rebeldes chiitas en un video que circuló en las redes sociales. La imagen muestra el impacto de los proyectiles en su cabeza.
Saná - En plena batalla por el control de la capital de Yemen, Saná, los rebeldes chiitas mataron ayer al exdictador Alí Abdalá Saleh, a quien acusaron de "traidor" por haberlos abandonado y negociado un cambio de bando con la coalición militar liderada por Arabia Saudita. Así la guerra civil en el país, de fuertes implicancias geopolíticas en Medio Oriente, adquiere una dinámica aún más peligrosa.

El Ministerio de Interior controlado por los chiitas hutíes (proiraníes) anunció en un comunicado la muerte de Saleh, ultimado cuando huía de la ciudad y a quien calificó como "líder de la traición".

El expresidente, que gobernó Yemen por 33 años y que cayó en 2012 en la versión local de la "primavera árabe", pretendía regresar al poder. Para eso en 2014 se había aliado a los hutíes, pero en el último tiempo parecía cambiar de lealtades.

La emisora de radio de Interior había asegurado anteriormente que el exmandatario y líder del partido Congreso Popular había muerto por disparos de combatientes chiitas.

Un responsable de ese grupo que pidió el anonimato explicó que "Saleh murió cuando combatientes hutíes dispararon contra el convoy en el que viajaba, a su paso por un puesto de control en la zona Yahana, al sureste de Saná, mientras huía de la ciudad".

Las viviendas de Saleh y de algunos de sus colaboradores y familiares, así como sedes de su partido, fueron blanco de ataques en los últimos días, desde que estallaran los choques entre sus hombres y los hutíes el pasado miércoles.

El Ministerio de Interior rebelde consideró ayer que la crisis con las "milicias de la traición" concluyó tras "haber tomado el control por completo de sus posiciones y haber impuesto la seguridad en Saná, sus suburbios y todas las provincias".

Por su parte, el líder de ese movimiento respaldado por Irán, Abdelmalek al Huti, aseguró que "la gran crisis que amenazaba la seguridad del país fue superada" y proclamó en un discurso televisado la "victoria" sobre sus antiguos aliados.

La violencia estalló entre los dos bandos en la víspera de la celebración del nacimiento del profeta Mahoma y se agravó cuando Saleh pareció dar la espalda a sus aliados y tender la mano a la coalición militar encabezada por Arabia Saudita, que interviene en Yemen contra los rebeldes chiitas.

Pero el domingo, el partido Congreso Popular negó haber roto la alianza con los hutíes y pidió la mediación de terceros para poner fin a los enfrentamientos entre ambos bandos.

Según un comunicado de la formación, los hutíes hicieron una "interpretación errónea" del discurso del día anterior de Saleh, que se había ofrecido a negociar con la coalición árabe (sunita), principal apoyo del presidente yemení Abdo Rabu Mansur Hadi. Este pidió ayer a los ciudadanos rebelarse contra los hutíes tras la muerte de Saleh, a cuyos deudos ofreció sus condolencias, así como a todos los "mártires" de los últimos días.

En un discurso televisado desde la capital saudita, Riad, donde los hutíes lo obligaron a exiliarse en 2015, Hadi aseguró que sus seguidores continuarán la lucha "hasta la victoria" y mostró su "confianza en el pueblo y en la justicia".

"Saná se levantó para afirmar su carácter árabe y vencerá a pesar de todo", añadió el presidente reconocido internacionalmente, y pidió a "todos los hijos yemeníes en todas las provincias controladas por las milicias criminales y terroristas que se levanten contra ellas y resistan".

Hadi también prometió que el ejército que le es leal respaldará a quienes se rebelen, pero lo concreto es que las tropas yemeníes no consiguieron derrotar a los hutíes en los pasados años. Hasta ahora, solo lograron avances parciales en diferentes regiones del país, donde los rebeldes aún controlan zonas del norte y el oeste.

La muerte de Saleh, que gobernó entre 1990 y 2012, desequilibra el balance de fuerzas sobre el terreno, donde el conflicto armado se enquistó y se volvió más letal desde la intervención de la coalición árabe sunita en marzo de 2015.

Queda por ver si las fuerzas leales a Saleh, así como su partido y sus destacados apoyos políticos, se reconciliarán con los hutíes o se aliarán al Gobierno de Hadi a partir de ahora. Según analistas, ese podría ser el fiel de la balanza del conflicto.

Agencias EFE, Reuters y DPA,


y Ámbito Financiero

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