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“Yo elegí desarrollar un erotismo liberador”
Lo que me llama la atención de obras como “Cincuenta sombras de Grey”, es que proponen un erotismo del sometimiento. ¿No será que están disfrazando actitudes del pasado, de sometimiento, mediante una sexualidad light?
Periodista: En esta abundancia de mujeres que escriben novela romántica pudorosamente clásica y la oleada de las que se dedican a la novela erótica, usted se diferencia con una novela erótica que concluye con un poema a la menopausia.
Gioconda Belli: Yo empecé escribiendo poesía erótica, y a introducir el erotismo en mis novelas como una cosa orgánica, como algo que es parte de la vida. Elegí desarrollar un erotismo liberador. Lo que me llama la atención de estas obras que están saliendo últimamente, como "Cincuenta sombras de Grey", es que proponen un erotismo del sometimiento. Un erotismo que no tiene la efervescencia femenina. ¿Qué es eso de dejar que los hombres les hagan todo? ¿No será que están disfrazando actitudes del pasado, de sometimiento, mediante una sexualidad light? En mi novela "El intenso calor de la luna" trato de una época que se considera que es cuando la mujer deja de lado todo interés por el sexo, y eso no es cierto. Emma, la protagonista, liberada ya de la posibilidad de quedar embarazada, de la responsabilidad de los hijos, que se han ido por su lado, descubre que tiene una segunda oportunidad para realizarse como persona, que puede tener una vida plena, escapar de una relación trillada, aburrida, de tener que estar con un hombre que siente que ya no la ve. En el poema del final digo que una mujer es mucho más que una fábrica de humores y de óvulos. Se dice "desnúdate, y baila la danza ritual de la madurez". En esa danza entra Emma a partir de un accidente fortuito, como ocurre tantas veces, y si parto desde allí es porque me gusta mostrar cómo la vida nos puede cambiar si estamos despiertos y abiertos para darnos cuenta.
P.: ¿Su personaje, Emma, tiene que ver con Madame Bovary porque engaña a su marido con un hombre que le resulta atractivo, porque busca reivindicar a aquella mujer o es un simple homenaje literario?
G.B.: Hay un guiño a Flaubert desde el nombre de la protagonista para señalar una mirada sobre el adulterio diferente a la que tuvo el gran escritor francés. El adulterio de mi Emma es vivido sin culpa, es en otra etapa de la vida, lo despliega de un modo diferente, y tiene un final feliz, mi Emma no se suicida [ríe]. Mi final es abierto para que quien lea la historia siga con ella. Yo quería tocar varios temas. No sólo está el de la menopausia, de la llegada a esa edad que a las mujeres, durante mucho tiempo, nos han puesto como una cosa oscura. Hay dos momentos en la vida de una mujer que siempre están rodeados de misterio: la menstruación y la menopausia, que tienen nombres muy feos además. Yo quería sacar la menopausia del closet. Mostrarla, hablar de ella, normalizarla, mostrarla tan natural como es, sin engañosos susurros, de vergüenza. Es como si se hubiera planteado que al llegar allí la mujer iba a dejar de ser mujer, va a perder los atributos femeninos. Es un ciclo de la vida, y la vida tiene muchos ciclos. La novela propone usar cada ciclo, porque cada ciclo tiene sus maravillas. Llegar a la madurez es encontrar cosas que no se habían podido hacer, porque las mujeres mucha parte de nuestra vida la dedicamos a los demás. Yo quería abordar esos temas con mucho sentido del humor, con una cierta alegría. Los encuentros de Emma con una ginecóloga le dicen cómo enfrentar los miedos, los calores típicos, que son ese "intenso calor de la luna", que por eso se llama así la novela.
P.: Emma reflexiona sobre ese matrimonio largo que ha tenido y todo lo que dejó de hacer.
G.B.: Yo quería introducir el entorno de la Nicaragua posrevolucionaria, que ya es bien diferente. Emma se topa con una clase social que ya no está en pie de lucha sino que está resignada, que ha tomado conciencia de su situación, pero que ya no tiene grandes esperanzas de que las cosas van a cambiar de un día para otro. Los jóvenes que aparecen en la novela tienen una actitud un tanto cínica, un poco más realista, y muy diferente a la actitud épica, heroica, de los años setenta.
P.: ¿Dónde está en su nueva novela la Gioconda Belli militante, combatiente, política, que se consagraba internacionalmente con "La mujer habitada" que era premiada como la novela política del año?
G.B.: Hay una política de lo personal. Estamos hablando de política cuando le decimos a una mujer no te olvides que eres libre de elegir, cuando se trata de decirle no te eches a morir porque estás viviendo una época de tu vida, porque se trata de cuestiones sociales, culturales, que afectan la vida de las mujeres, incluso su participación política. Cuando Emma entra en ese momento de su vida es cuando descubre que puede hacer un cambio, que puede participar en el barrio, que puede poner ese conocimiento que ha tenido guardado al servicio de algo que la va a hacer sentirse feliz. Es otra manera de ser activista. Se ha seguido avanzando.
P.: Hoy en el sur de América las mujeres han alcanzado la presidencia de su país.
G.B.: El problema no es que la mujer llegue al poder, el problema es que la naturaleza del poder no cambia. La mujer llega al poder y lo primero que tiene que demostrar es que es un buen hombre. Eso lo traté en mi novela anterior, "El país de las mujeres". El desafío, lo que tenemos que hacer las mujeres, es cambiar la naturaleza del poder. Sacarlo de la caja de ese stablishment creado por una mentalidad masculina. Meterle la noción del cuidado, de la conciliación, de la conservación de las cosas, que la belleza se interiorice hecha moral. Hay que maternizar los países.
P.: ¿Sigue viviendo en Estados Unidos, en Los Ángeles, como Isabel Allende?
G.B.: No, ya regresé a Nicaragua. Si estaba allá es porque me casé con un estadounidense-italiano. Estar en Estados Unidos fue interesante, pero me hacía mucha falta Nicaragua, estar viviendo en español. Y estoy haciendo muchas cosas. Soy presidenta de PEN Internacional, capítulo de Nicaragua. Soy vicepresidenta de un bellísimo festival de poesía. Escribo artículos de opinión.
P.: ¿Ahora qué está pensando escribir?
G.B.: Tengo una idea pero no la pienso decir porque soy supersticiosa. Cuando se cuenta una historia es como que ya se la realiza. En el acto de comunicación es como que se pierde algo. Ya ha tenido su público. Ahorita que la tengo en un párrafo, tengo que cuidarme. Eso sí, no será una novela temáticamente como "El intenso calor de la luna". Por más que se vea que la novela romántica se sigue leyendo. Alguien me dijo, mire qué sorpresa, que las novelas de Corín Tellado son las que más se venden en idioma español, Sigue escribiendo ya muerta. Si me gusta este reaparecer de la novela romántica erótica es que aborden el erotismo más las que compran esas novelas que las que las escriben. "Cincuenta sombras de Grey" veo que se lee como un "Harry Potter" para mujeres adultas, y hombres que se quieren ilustrar sobre el erotismo del sometimiento. Aunque en "Cincuenta sombras", al final la mujer saca al hombre de su coqueto sadismo. Erika James no escribe bien, pero sabe manejar narrativamente el erotismo.
Entrevista de Máximo Soto


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