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Zapallo: un vegetal con más de 10 mil años de historia
Se trata de una planta herbácea, vivaz y de tallos flexibles y trepadores. En la Argentina se destinan unas
32 mil hectáreas anuales para su cultivo.
Es originaria del continente americano, hallando rastros de su uso en México desde el año 8.500 antes de Cristo para la variedad Pepo, mientras que la Moschata y la Mixta tienen registros desde el 5.000 a.C. Como centro de originación secundario se hallaron rastros en la zona comprendida por el norte de la Argentina, Perú y Bolivia, donde a la variedad Máxima se la conoce desde el 1.800 a.C. Se estima que si bien son nativas de esas dos zonas de producción, las migraciones muestran el avance de norte a sur, acarreando con ellas las costumbres y conocimientos en lo referido a la recolección de frutos.
No fue hasta el período de la conquista que el Zapallo comenzó a ser conocido en el resto del mundo, entrando por España para luego desplazarse y ganar zonas productivas en Asia, siendo China, Japón, Turquía, India y Burma, los centros secundarios de producción.
Asimismo, con la llegada de europeos a los Estados Unidos, formaron parte de su folclore alimenticio y tradicional.
Según informes del INTA y la Universidad de Cuyo, se destinan más de 32.000 has al año, con rindes promedio de 18tn/ha, llegando al mercado interno alrededor de 584.000 toneladas al año, donde Mendoza y Buenos Aires abastecen anualmente cerca de 65.000 toneladas al año en el Mercado Central.
A pesar de tener su cáscara lo suficientemente gruesa para permitirle varios meses de almacenamiento, la exportación es relativamente chica, con sólo 14 mil toneladas con destino a Italia, España, Inglaterra y Francia principalmente. Las provincias con mejores rindes son Buenos Aires y Santiago del Estero, aunque se produce también en la pampa húmeda, Noa y Nea.
Exótico
Es interesante analizar el caso del Zapallo Tetsukabuto, donde a través de la investigación y desarrollo de una variedad exótica de su país, en Japón generaron el híbrido en cuestión y luego establecieron una estrategia de marketing que les permite obtener regalías de cada productor que lleve a cabo la siembra de este cultivo en cualquier lugar del mundo. Por ello es importante el marketing agropecuario para aprovechar las ventajas que ofrece la amplia biodiversidad del territorio nacional. El marketing agropecuario no se trata solamente de una planta o fruto que se pueda vender a mayor precio, sino de la cantidad de productos y subproductos que puedan generar renta futura exponencial, a través de su comercialización en sí o de los royalties luego de la hibridación.
En el aspecto técnico, el cultivo se desarrolla luego de los 15 °C, en forma óptima, a partir de los 20 °C hasta los 30 °C aproximadamente según la variedad elegida, soportando elevación hasta los 1.500 metros sobre el nivel del mar. Se utilizan en promedio 2 kg de semilla por hectárea cuando se hace a través de siembra directa, cumpliendo el período de cosecha entre los 120 y 150 días y estimando una ventana de 30 días de cosecha. Requiere de suelos bien drenados para evitar enfermedades y se desarrollan mejor si son mullidos, con alta disponibilidad de nutrientes.
(*) Lic. en Economía y Administración Agraria. Consultor en Agronegocios & Management.


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