22 de julio 2009 - 02:20

Zelaya: “Vuelvo aunque me maten”

Managua - El derrocado presidente constitucional hondureño Manuel Zelaya afirmó ayer que está decidido a volver a su país, a pesar de que el jefe de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez Velásquez, «ha dicho que me va a mandar a asesinar y tengo que cuidarme».

En declaraciones a la prensa internacional, Zelaya, quien catalogó la situación que se vive en Honduras de «guerra civil», afirmó que vive el momento «más difícil» de su vida y que el peligro crecerá cuando inicie su anunciado regreso. «Si a mí me pasa algo, a mi familia o a mis hijos, el único responsable será el jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras», dijo el mandatario depuesto.

Según se especulaba ayer, Zelaya podría retornar entre hoy y mañana con una caravana que comenzaría en Nicaragua.

Recomendación

A pesar de la amenaza de Velásquez, Zelaya, ataviado con su clásico sombrero ganadero, aseguró que no siente miedo y recomendó: «Los políticos que quieran hacer cambios en el mundo deben actuar sin temor, sólo tenerlo a la sabiduría de Dios».

A la pregunta de cómo retomaría el Gobierno con un Parlamento en contra y con entidades del Estado implicadas en el golpe, respondió que la situación no es diferente de que la existía antes de su derrocamiento, pero ahora sus adversarios «se han desenmascarado».

Relevo

«Los jefes actuales, la cúpula del Ejército tienen que irse; tendrá que venir una nueva generación a dirigir las Fuerzas Armadas, que no esté comprometida con ese tipo de eventos que ofendieron a la Nación», afirmó el depuesto mandatario aludiendo al golpe de Estado del pasado 28 de junio.

«La base de ellos es el poder militar y se sostienen a pura represión, con censura de prensa, control mediático, restricción de libertades públicas. Es un régimen terrorista», advirtió en una sala de la supercustodiada embajada hondureña en Managua.

Zelaya reveló luego que mantiene comunicación «permanente» con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, desde que ésta propuso la mediación del presidente costarricense, Oscar Arias, en una negociación que hoy permanece estancada. Además, el derrocado mandatario fue categórico al sostener que «el Gobierno de Barack Obama no está detrás del golpe, ni Hillary Clinton ni el Departamento de Estado» y que incluso, en la previa, Estados Unidos «estuvo tratando de impedir la conspiración».
Agencia DPA

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