Soledad Fandiño aseguró que sólo vio al «Pipita» Higuaín en una fiesta. Sin embargo, eso le alcanzó para describirlo profundamente. Y así intentó negar el romance.
«Hay también default ideológico y de propuestas, porque no ingresa nada y tenemos un default de proyectos y de ideas. Sería bueno que también produjeran ingresos de ideas». (Simpático uso de la palabra default -un demonio criollo- empleado por Cristina de Kirchner para descalificar a sus adversarios.)
«Es la economía, estúpido, dijo alguna vez un interesante ex presidente de los Estados Unidos de Norteamérica». (Hay déficit de información en la Presidente o en los asesores; esa frase la escribió el consultor James Carville, el mismo que asesoró a Eduardo Duhalde, en el pizarrón del «War Room», el cuartel de campaña de Bill Clinton que estaba en el sótano de la residencia de Arkansas cuando era candidato a presidente.)
«Gonzalo es un chico divino, humilde y muy divertido, no voy a decir que somos novios o tenemos una relación, sólo nos encontramos una noche en un boliche», sostuvo Soledad Fandiño a la revista Gente, quien parece conocerlo mucho al «Pipita» para sólo habérselo encontrado una noche.
«Escucho muchas veces algunas cosas que me parece que es gente que ni siquiera podría administrar su casa y que si no tuviera un cargo en el sector público, se moriría de hambre». (Furibunda crítica de Cristina de Kirchner a los políticos, la mayoría de los cuales está, sin distinción de banderías, hace décadas empleada por el Estado.)
«Quiero que Tinelli reconozca que me copia», exclamó Chiche Gelblung en una entrevista de la revista Pronto. Está enojado porque Marcelo le copió el estilo con medias estrambóticas y pañuelos como los suyos. Exige una disculpa pública. «Las medias ridículas y chotas que se pone Tinelli yo las uso hace 20 años».
«No perdamos el tren, porque a lo mejor, es la última vez que pasa por la estación». (La Presidente echa mano, para defender a su Gobierno, de la misma metáfora ferroviaria que usó Mauricio Macri para oponerse.)
«A mí me gusta que me peguen», dijo Giovanni Moreno, el enlace colombiano que incorporó Racing para el Apertura.
«Estoy llevando a mi hijo a natación». (Abusa del Twitter el sindicalista de los porteros Víctor Santa María con estas confesiones públicas, quizás con el propósito de humanizar la imagen de los gremialistas.)
«Soy alérgico al fernet, me acalambra la lengua», dijo el cordobés «la Mona» Giménez a la revista Gente.
«Una vez por semana voy a responder en video a las preguntas que me manden por Twitter. Seleccionaremos las más consultadas». (Mauricio Macri, como ingeniero, debería saber que Twitter -servicio en donde colgó ayer este anuncio- tiene valor porque registra en el instante el humor de sus protagonistas. Darle una mirada una vez por semana es como leer un diario a la noche, antes de acostarse; sólo sirve para sufrir.)
«Tengo cuerpo de mujer, pero mente de niña», dijo Karina Jelinek. Quizá por eso reconoció: «No estoy capacitada para tener un marido ni ser mamá». En la revista Pronto.
«Todos saben que la delincuencia tiene vínculos con la inmigración. Cada uno lo sabe, en general no es correcto decirlo, pero es una realidad que todos conocen», sostuvo el portavoz del partido francés Unión para un Movimiento Popular (UMP, derecha), Frederic Lefebvre, que pertenece al mismo partido que el presidente Nicolas Sarkozy.
Irónicamente, la conductora Elizabeth Vernaci se considera una madre conservadora, a la que no le gusta que su hijo diga malas palabras.
A través de la red social Twitter, el periodista Alfredo Leuco y el canciller Héctor Timerman protagonizaron una pelea en la que el primero calificó las reacciones del funcionario como de «eyaculación precoz». Además, en la riña también participó el periodista Pepe Eliaschev, quien dijo que Timerman no fue al programa de Leuco «porque se cagó».
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