La vedette Claudia Fernández se inspira en Sophia Loren. Por lo menos para las fotos; Carrió culpa a la gente. Por eso quiere ser presidenta de Paraguay; Matías Alé y la impunidad del Twitter.
«La sociedad no puede ser histérica. Debe ser responsable», se despachó Elisa Carrió en el programa de Mirtha Legrand. «Ustedes -le decía a cámara a la gente- no saben lo que se sufre acá. Entonces tienen que ser más responsables». La misma dirigente que va por su cuarto divorcio -entre políticos y no políticos- fue terminante con el electorado: «Mucha gente opina sin saber». Ya se sabe de quién es la culpa.
«El que no salta es del PRO» y «Macri, basura, vos sos la dictadura». Dos de los hits que entonaron algunos de los pogueros convocados por el Gobierno de la Ciudad para saltar en River y medir las vibraciones.
«No puedo twittear de la emoción. ¡Maneja con los ojos cerrados y vamos a 285!», fue el desafortunado mensaje que publicó Matías Alé en Twitter sobre su paseo por la Panamericana como copiloto de Marcos Di Palma. El piloto se defendió, y aunque admitió que aceleró durante 30 segundos hasta los 196 kilómetros, reveló que fue por un pedido del actor. Tras lo cual enfatizó con su clásica verborragia: «Soy loco pero no pelotudo, el vidrio lo mastico pero lo escupo».
«Si dice que la Argentina parece Cuba, yo diría: parece que hubiera bebido de más, porque demuestra una ignorancia preocupante», le disparó el secretario de Derechos Humanos de la CGT, Julio Piumato, al titular de la UIA, Héctor Méndez. Fue la respuesta a la crítica del industrial a un proyecto moyanista para distribuir ganancias de empresas entre trabajadores.
Pero se ve que no todos los hombres de negocios son libres para opinar. «Los empresarios tienen miedo», dijo Eduardo Duhalde.
«Me saqué un muerto de encima». Del futbolista «Ogro» Fabbiani sobre Victoria Vanucci, su todavía ex esposa.
«Seduzco a lo Sophia Loren», le dijo Claudia Fernández a Caras, que justificó así una producción fotográfica inspirada en la diva italiana, aunque no con su glamour. «Tengo la onda Sophia Loren, con desenfado, espalda ancha y busto importante», dijo la vedette.
«Me creía Jesús porque mi mamá se llama María, mi papá José y era carpintero». Del cocinero Donato de Santis a Pronto.
«Voy a parir y de ahí me paso derechito al consultorio de al lado, para sacarme los tatuajes. No los quiero nada, es de lo único que me arrepiento en la vida», dijo la conductora Analía Franchín ante la espera de su primer hijo. En Gente.
«Hay una pandilla de gays que controla la selección. Son pobres, feos, sin talento, burocráticos, inhumanos y gays», dijo Michael Becker, el representante del capitán alemán Michael Ballack. Pero lo de Becker no terminó ahí, sino que agregó: «El estilo de juego de la selección de Alemania, que deja a un lado la dureza y apuesta a la elegancia, es un símbolo más de esa homosexualidad».
«Es raro, pero Mecha me llama para desearme feliz día del padre». Susana Giménez y el particular vínculo con su hija, en Pronto.
«Maradona es un tío muy majo, pero en algunas cosas es un poco pesado». Vicente del Bosque, DT de la derrotada selección española, sobre Diego Maradona.
«¡Cómo me gustaría ser presidente del Paraguay, es una gente tan alegre...! Lo conocí a Lugo, me dio la Eucaristía, fue dos semanas antes de lanzar su movimiento. ¡Y qué buen mozo que es!». Profesión de fe guaraní por parte de Elisa Carrió, vecina del Chaco.
«Mi hijo me dijo que les dijera que felicitaba al técnico por esa idea de haber tenido a los tres delanteros del Barza. ¿Cómo es eso? Yo no entiendo nada...». Cristina de Kirchner al sacarse fotos con el seleccionado español campeón del mundo hasta que le hizo 4-1 el equipo argentino.
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