15 de marzo 2023 - 00:00

El cisne negro SVB jaquea los planes de la Fed y hay más temores de recesión

La sorpresiva debacle bancaria en EE.UU. dejó ya algunas lecciones, por lo menos a reguladores y políticos. Pero ahora todos miran cómo sigue esto.

Jerome Powell
Jerome Powell

Hoy muchos se rasgan las vestiduras tras la aparición del cisne negro SVB (Silicon Valley Bank) que desató la crisis bancaria en EE.UU., arrasó los mercados y amenaza con escalar más aún. Lo cierto es que ya el año pasado la firma de inversión de riesgo Greenoaks Capital Partners (GCP) les había advertido a fundadores de startups sobre posibles problemas en el banco SV del grupo financiero homónimo. Según un correo electrónico al que accedió Bloomberg lo hizo justo unos pocos meses antes de que la entidad anunciara que estaba vendiendo activos para apuntalar el capital.

Pero la alerta enviada por el socio gerente de GCP, Neil Mehta, en noviembre pasado sobre algunos bancos incluido el SVB de que podrían quedarse cortos y tener que ofrecer tasas más altas a los clientes tras las subas de la tasa de la Fed, o de lo contrario perderían clientes. Pero Mehta explicaba que estos bancos no estaban bien posicionados para hacer esto porque otorgaron una gran cantidad de préstamos a largo plazo a baja tasa que estaban pendientes. “En el peor de los casos, desea ser el primero en retirar depósitos en lugar del último”, escribió Mehta.

El resto es historia. Más de una docena de startups de GCP prestaron atención a la advertencia y retiraron aproximadamente 1.000 millones de dólares del banco en los últimos meses. Y otros tantos venture capital y venture investment siguieron el consejo y así se detonó la corrida bancaria. Nobleza obliga, vale señalar que en el mencionado correo electrónico que revela Bloomberg, en el cual Mehta alentó a las starups a llevar su negocio a bancos más grandes de menor riesgo y que podían ofrecer un mayor rendimiento, también les reconocía que la posibilidad de un problema grave con los bancos Silicon Valley o First Republic era “altamente improbable”. Un visionario.

Por lo pronto lo ocurrido con los bancos SV (la mayor quiebra financiera desde el colapso de Washington Mutual en 2008) y Signature (otro que cayó tras el SVB) hizo que todos los cañones apuntaran al jefe de la Fed, Jerome Powell, como el responsable de las fuertes pérdidas no realizadas en las carteras de renta fija de las entidades financieras que han llevado a su quiebra. Al respecto, la FDIC, la agencia responsable de garantizar los depósitos bancarios, estimó que si los bancos regulados vendieran toda su cartera de valores financieros generarían pérdidas por 600.000 millones de dólares (más del PIB argentino). Las autoridades intervinieron para evitar un contagio que parece querer extenderse como la pólvora. Así la Fed tomó medidas para proteger la economía de EE.UU. fortaleciendo la confianza pública en el sistema bancario, flexibilizando el accionar de la FDIC, y prometiendo que proporcionaría liquidez a los bancos y que cada integrante de la Fed realizaría Repos a los prestatarios elegibles.

El objetivo es satisfacer la demanda de liquidez de los bancos cuando sea necesario, para estabilizar el sistema financiero y proteger a los depositantes. A pesar de esto, el influyente CEO del hedge fund Pershing Square, Bill Ackman, dijo que es probable que otros bancos quiebren a pesar de las intervenciones, aunque ahora hay una hoja de ruta clara de cómo el gobierno los tratará. Pero las miradas siguen apuntando a Powell.

En tal sentido, Goldman Sachs sostuvo que ya no espera que la Fed suba las tasas en su próxima reunión del 22, a lo que también se sumó el Barclays Bank apostando también a una pausa la próxima semana. Este sentimiento se trasladó al mercado donde las probabilidades de un aumento de 50 puntos básicos en marzo cayeron del 75% a menos del 20, además las expectativas de recortes de tasas en la segunda mitad de 2023 se han disparado.

Entonces, lo que todos daban casi por hecho, es decir, que la Fed seguiría subiendo las tasas podría no materializarse. Un día antes del colapso del SVB, los mercados daban un 68% de probabilidades a una suba de tasas de medio punto porcentual, hasta el 5,25% gracias a las duras palabras sobre la inflación pronunciadas por Powell ante el Comité Bancario del Senado.

Ahora, los mercados valoran un incremento de sólo un cuarto de punto o incluso ninguna suba el 22 de marzo, mientras la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense a 2 y 10 años sigue cayendo. Por eso los analistas plantean que la Fed puede encontrarse entre la espada y la pared: desea endurecer su política para mantener a raya la inflación, pero ahora se preguntará si ya es demasiado restrictiva, habida cuenta de este sorpresivo tembladeral del sistema bancario y de la presión que la suba de tasas ya está ejerciendo sobre los flujos de tesorería de muchas empresas. Por lo menos, esto nos dice que a la Fed no le resultará fácil salir de más de una década de tasas en mínimos históricos y 7 billones de dólares de Quantitative Easing sin que algo se rompa por algún lado.

Ahora los mercados vuelven a emprender un viaje para descubrir cuál es el coste del dinero, y parte de ese imprudente abandono anterior podría acarrear problemas. Pero para terminar, ayer los expertos de Nomura alertaron de que el colapso del SVB podría acelerar la llegada de una recesión a EE.UU. en el segundo semestre, debido al endurecimiento excesivo de las condiciones financieras que está llevando a cabo la Fed. Creen que el riesgo de corrida sobre otros bancos sugiere un riesgo creciente de ajuste excesivo de la Fed.

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