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28 de abril 2026 - 11:42

Frío de abril: cortan la venta de GNC en algunas estaciones de servicio del AMBA por las bajas temperaturas

Se trata de un corte del servicio interrumpible, un mecanismo habitual en picos de demanda, aunque inusual para esta época del año. La medida regirá por 24 horas en el AMBA.

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Corte de GNC. El sistema energético responde priorizando el consumo domiciliario, que se dispara de forma exponencial ante bajas temperaturas.

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El inesperado descenso de temperaturas en pleno otoño encendió las alarmas en el sistema energético y obligó a tomar medidas excepcionales en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Las distribuidoras Naturgy BAN y Metrogas dispusieron desde las 6:00 de este martes la restricción por al menos 24 horas solamente de la venta de GNC bajo modalidad interrumpible, en una decisión que busca preservar el abastecimiento del consumo prioritario: los hogares.

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La medida implica que las estaciones de servicio solo pueden vender hasta el volumen de gas firme contratado. Aquellas que superen ese límite se exponen a multas equivalentes al valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico excedente. En los hechos, se trata de un corte del servicio interrumpible, un mecanismo habitual en picos de demanda, aunque inusual para esta época del año.

Un frío atípico que tensiona el sistema

El detonante de la medida es claro: una ola de frío anticipada que disparó el consumo residencial. Así lo explicó Pedro González en diálogo con Energy Report, quien puso el foco en la dinámica de la demanda: “Estamos viendo que hay un frío no convencional, con bajas temperaturas para un abril”.

A diferencia del consumo industrial o del propio GNC -que se mantiene relativamente estable a lo largo del año-, el consumo domiciliario tiene un comportamiento explosivo ante el frío. “El domiciliario, que es el prioritario, es el que mueve la aguja más rápida del consumo de gas”, sostuvo González.

El ejemplo que grafica el fenómeno es contundente: “¿Cuánto se tarda en prender una estufa en una casa? Uno o dos minutos. Bueno, imaginate si en un minuto se encienden un millón de estufas al mismo tiempo: eso hace que la presión troncal de los gasoductos disminuya”.

Ese efecto inmediato sobre la red explica por qué, ante una caída de presión, las distribuidoras priorizan el abastecimiento residencial y avanzan sobre los contratos interrumpibles de estaciones de servicio e industrias.

Una medida puntual que podría extenderse al resto del país

La decisión tomada en el AMBA podría replicarse en otras regiones si las condiciones climáticas se mantienen. El sistema funciona bajo un esquema de prioridades donde el usuario residencial está en la cima, seguido por contratos firmes, y finalmente los interrumpibles, que son los primeros en ser restringidos ante contingencias.

En el AMBA operan unas 800 estaciones bajo las redes de Naturgy BAN y Metrogas. Sin embargo, el impacto será acotado: cerca del 90% cuenta con contratos firmes, por lo que podrán seguir operando con normalidad. “En la ciudad de Buenos Aires no se va a notar”, aclaró González.

GNC

El corte del GNC alcanza solo al gas interrumpible: el 90% de las estaciones en AMBA tiene contratos firmes y seguirá operando con normalidad.

El sistema, además, se gestiona en bloques diarios que van de 6 de la mañana a 6 de la mañana del día siguiente, lo que permite ajustar las restricciones en función de la evolución de la demanda.

Un evento fuera de temporada y sin previsión logística

Uno de los puntos clave es que esta situación no estaba prevista. “Esto es un evento no previsto, porque no estamos en invierno”, explicó González. En condiciones normales, el sistema se prepara con anticipación para los meses más fríos, aumentando la inyección de gas desde los yacimientos y coordinando importaciones.

En este caso, la logística aún no está en marcha. “Todavía tenemos que comprar barcos de GNL, que se transforma en gas natural y se inyecta en los gasoductos. Esto va a pasar, pero todavía no están listos los barcos ni previstas las descargas en el puerto de Escobar ahora”, detalló.

Esa falta de previsión -lógica para un mes de abril- es lo que agrava el impacto del frío repentino. Ante la caída de presión, la única herramienta inmediata es reducir el consumo no prioritario.

El escenario varía según la región y las decisiones comerciales de las estaciones. Por ejemplo, en la zona de influencia de Camuzzi -que abarca la zona pampeana, el sur bonaerense y la Patagonia- la situación es distinta.

En ciudades como La Plata, donde predominan los contratos interrumpibles por decisión de los estacioneros, el impacto es mayor: de 45 estaciones, solo unas cinco continúan operando en contextos de restricción. En Mar del Plata, en cambio, el 30% de las 50 estaciones tienen contratos interrumpibles, lo que reduce el efecto.

Qué puede pasar en los próximos días

La expectativa es que la medida sea transitoria. “Estimo que esto va a ser corto. Cuando levante un poco la temperatura, se va a neutralizar y va a volver a lo normal”, anticipó González.

Sin embargo, el episodio deja en evidencia una vulnerabilidad estructural: la dependencia del clima y las limitaciones de infraestructura para responder a picos inesperados.

Invierno 2026: mejor que antes, pero con límites estructurales

Más allá del evento puntual, el panorama hacia el invierno es moderadamente optimista, aunque con advertencias. “Estamos muchísimo mejor que hace algunos años. Antes era un desastre”, afirmó González, destacando el crecimiento de la producción de gas gracias al desarrollo de Vaca Muerta.

Pero el problema no es la producción, sino el transporte. “El grave problema que tenemos es en infraestructura: tenemos producción pero inconvenientes para traerla. Faltan caños, más gasoductos”, señaló.

El ejemplo es claro: si el sistema puede transportar 100 millones de metros cúbicos diarios pero la demanda alcanza los 120 millones, esos 20 millones adicionales no pueden ser cubiertos sin ampliar la red. En ese escenario, la importación de Gas Natural Licuado (GNL) seguirá siendo necesaria.

Incluso con proyectos de exportación de GNL en carpeta, la Argentina continuará dependiendo de barcos para cubrir picos de demanda. “Vamos a tener que seguir importando GNL en barco”, advirtió.

Un invierno con cortes puntuales, pero abastecimiento garantizado

De cara a los meses más fríos, la previsión es que el abastecimiento residencial esté garantizado, aunque podrían repetirse restricciones selectivas. “El invierno no va a ser tan complicado como otros años. Probablemente, en determinados días -unos cuatro o cinco-, las distribuidoras podrán pedir cortes a interrumpibles”, concluyó González.

El episodio de abril funciona así como una señal de alerta temprana: con más producción pero infraestructura aún insuficiente, el sistema energético argentino sigue dependiendo de variables climáticas y logísticas que pueden alterar el equilibrio en cuestión de horas.

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