La integración energética del Cono Sur dio un nuevo paso esta semana con la presentación de los resultados de la Fase V del Proyecto Regional de Integración Gasífera de los países del Mercosur y Chile. El trabajo, impulsado por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) y CAF -Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe-, concluye que la región podría desarrollar un mercado integrado de gas natural con intercambios comerciales cercanos a los u$s5.000 millones anuales, apoyado en nuevas inversiones de infraestructura por más de u$s25.000 millones.
Los resultados fueron presentados durante el encuentro “Integración gasífera en el Mercosur + Chile: hacia un mercado regional”, realizado en San Pablo y que reunió a funcionarios, reguladores, empresas energéticas y organismos internacionales.
La iniciativa cobra especial relevancia para Argentina, que busca convertir a Vaca Muerta en uno de los principales polos exportadores de gas natural del hemisferio, mientras Brasil emerge como el gran mercado demandante de la región gracias al crecimiento de su industria y a la expansión de la producción offshore del Pré-Sal.
Un mercado regional de hasta 70 millones de metros cúbicos diarios
Según las simulaciones presentadas por OLACDE, la región podría alcanzar intercambios de entre 60 y 70 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/día) de gas natural bajo escenarios de mayor integración regulatoria, flexibilización tarifaria y expansión de la demanda.
Actualmente, los flujos potenciales se ubican entre 35 y 40 MMm³/día, pero podrían crecer significativamente con nuevas obras de transporte y compresión.
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Los flujos potenciales se ubican entre 35 y 40 MMm³/día, pero podrían crecer significativamente con nuevas obras de transporte y compresión.
En términos económicos, esto implicaría un mercado regional valuado en aproximadamente u$s5.000 millones anuales, además de generar beneficios agregados para los países participantes de entre u$s900 millones y u$s2.000 millones por año a través de menores costos de abastecimiento, ingresos por tránsito y optimización de infraestructura.
"Estamos hablando de intercambios regionales de gas por hasta u$s5.000 millones anuales y una cartera de proyectos superior a los u$s25.000 millones. Esto fortalecerá la seguridad energética y permitirá contar con energía más competitiva y accesible para industrias y hogares", afirmó Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE.
Diez rutas estratégicas para conectar la región
Uno de los aspectos centrales del estudio fue la identificación de diez corredores de integración gasífera que conectarían los principales centros productores y consumidores de la región.
Las alternativas analizadas contemplan ampliaciones y potenciaciones de infraestructura existente, entre ellas:
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Gasoducto Norte.
GasAndes.
Gasoducto Centro Oeste.
GNEA.
Tratayén-La Carlota.
Interconexión vía Uruguaiana.
Corredor Duque de Caxias-Taubaté.
Siderópolis-Porto Alegre.
San Jerónimo-Porto Alegre.
Gasoducto Bioceánico y nuevas conexiones entre Argentina, Bolivia y Brasil.
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Los proyectos contemplan aproximadamente 6.000 kilómetros de nuevos gasoductos.
En conjunto, los proyectos contemplan aproximadamente 6.000 kilómetros de nuevos gasoductos y más de 1 millón de HP de potencia de compresión, con inversiones estimadas entre u$s500 millones y u$s5.000 millones por corredor, superando los u$s25.000 millones en total.
Vaca Muerta y el Pré-Sal, los motores del nuevo mercado
El informe destaca que la complementariedad entre la expansión de Vaca Muerta y el crecimiento de la producción offshore brasileña en el Pré-Sal constituye el principal motor de la futura integración energética sudamericana.
Mientras Argentina dispone de enormes excedentes potenciales de gas no convencional, Brasil presenta una demanda creciente impulsada por su actividad industrial y por el desarrollo económico de regiones como San Pablo, el Centro Oeste y el sur del país.
Marcello Gomes Weydt, director del Departamento de Gas Natural del Ministerio de Minas y Energía de Brasil, señaló que la integración regional permitirá no solo monetizar recursos energéticos sino también reducir el precio del gas para los consumidores e incrementar la competitividad industrial.
"La integración gasífera es estratégica para que el gas natural llegue a niveles competitivos para los consumidores y fortalezca el desarrollo económico regional", afirmó.
Menos GNL y más producción regional
Uno de los principales beneficios identificados por el estudio es la posibilidad de reducir la dependencia de combustibles importados.
Una mayor integración permitiría disminuir significativamente las compras de Gas natural licuado (GNL), gasoil para generación eléctrica y importaciones de energía eléctrica. Además, facilitaría el aprovechamiento de infraestructura ya existente y permitiría optimizar los sistemas de transporte regionales.
Desde CAF remarcaron que el desafío actual ya no pasa por desarrollar proyectos nacionales de manera aislada sino por construir una arquitectura energética regional. "Necesitamos avanzar hacia un verdadero mercado regional de gas, generando las condiciones para atraer inversiones de largo plazo", sostuvo Juan Carlos Elorza, director de Análisis Técnico y Sectorial de la entidad.
El gas como aliado de la transición energética
Durante el encuentro también se destacó el rol que el gas natural puede desempeñar como combustible de transición para acompañar el crecimiento de las energías renovables.
"La posibilidad de contar con múltiples fuentes de abastecimiento fortalece la resiliencia energética frente a shocks internacionales, climáticos o de oferta", señaló Sylvie D'Apote, directora ejecutiva de Gas Natural del Instituto Brasileño de Petróleo, Gas y Biocombustibles (IBP).
La ejecutiva remarcó que el gas seguirá siendo una pieza clave para respaldar sistemas eléctricos cada vez más dependientes de fuentes renovables intermitentes.
Industria, fertilizantes y desarrollo regional
El estudio también identifica oportunidades de desarrollo industrial asociadas a la disponibilidad de gas competitivo.
Entre los sectores con mayor potencial aparecen:
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Producción de fertilizantes nitrogenados.
Industria siderúrgica.
Generación termoeléctrica de base.
Nuevos polos industriales vinculados al corredor bioceánico.
Uno de los casos destacados es el del Chaco paraguayo, donde se proyecta una demanda inicial cercana a 4 MMm³/día, con posibilidades de crecimiento a medida que avance la infraestructura.
La clave: reglas claras e inversiones de largo plazo
Sin embargo, los especialistas coincidieron en que la materialización de este mercado regional dependerá de la existencia de contratos firmes de largo plazo y de marcos regulatorios estables.
El estudio analizó cuestiones como el tránsito de gas a través de Bolivia, las nuevas tarifas de transporte en Argentina, la redistribución de capacidad y distintos mecanismos de flexibilización tarifaria.
Según las conclusiones presentadas en San Pablo, pequeñas variaciones regulatorias pueden alterar significativamente la competitividad de las distintas rutas y modificar los flujos comerciales entre países. Por eso, representantes de gobiernos, empresas y organismos internacionales coincidieron en que el desafío central pasa por fortalecer la coordinación técnica y regulatoria entre los países de la región.
Si esas condiciones se consolidan, el Cono Sur podría avanzar hacia uno de los mercados gasíferos más dinámicos del hemisferio, con Vaca Muerta como uno de sus principales proveedores y Brasil como el gran motor de la demanda regional, configurando un nuevo mapa energético para Sudamérica durante las próximas décadas.