La escalada del conflicto en Medio Oriente comenzó a impactar de lleno en el mercado energético global. La producción de petróleo de Irak se desplomó cerca de un 60% debido a las dificultades para exportar crudo en medio de la guerra con Irán y las crecientes restricciones logísticas en el Golfo Pérsico.
La guerra entre Irán y aliados de EEUU golpea al petróleo: Irak recortó 60% su producción
El conflicto en Medio Oriente bloqueó las exportaciones a través del Estrecho de Ormuz y provocó un fuerte descenso en la producción iraquí. La escalada militar incluyó ataques de Estados Unidos e Israel contra instalaciones energéticas en Irán.
-
Petróleo: el termómetro que marcará el humor sociopolítico de la administración Trump
-
Guerra, petróleo, inflación, licitación y "Argentina Week": la agenda económica que seguirá la city esta semana
Por la guerra en Medio Oriente, se reduce la capacidad de extracción.
Según un reporte de Bloomberg, la producción iraquí cayó desde aproximadamente 4,3 millones de barriles diarios antes del conflicto a entre 1,7 y 1,8 millones de barriles por día en la actualidad. La abrupta reducción se explica principalmente por el bloqueo de rutas de exportación y la falta de petroleros disponibles para transportar el crudo.
El principal cuello de botella se encuentra en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el comercio energético. Por allí transita cerca de una quinta parte del petróleo exportado a nivel global, por lo que cualquier interrupción prolongada representa un riesgo significativo para el abastecimiento internacional.
La guerra redujo drásticamente la cantidad de buques petroleros capaces de operar en la zona. Ante la imposibilidad de transportar el crudo, los productores de la región comenzaron a acumular petróleo en depósitos, pero la capacidad de almacenamiento se está acercando rápidamente a su límite.
Irak fue el primer gran productor del Golfo en recortar la extracción debido al conflicto, aunque Emiratos Árabes Unidos y Kuwait también comenzaron a reducir su producción a medida que las disrupciones logísticas se expanden por la región.
Escalada militar y ataques a infraestructura
El deterioro de la situación energética coincide con un aumento de las tensiones militares. Durante el fin de semana, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra instalaciones petroleras en el sur de Teherán, en lo que representa el primer bombardeo reportado contra infraestructura energética de la República Islámica.
De acuerdo con medios estatales iraníes, cuatro depósitos de petróleo y un centro de transporte de combustibles en las provincias de Teherán y Alborz fueron alcanzados por ataques aéreos. Las autoridades confirmaron incendios de gran magnitud en las instalaciones, mientras equipos de emergencia trabajaban para contener los daños.
Las operaciones militares también incluyeron ataques contra el aeropuerto internacional de Mehrabad, que según Israel funcionaba como un centro logístico para el almacenamiento y distribución de armamento destinado a grupos aliados de Irán, entre ellos el movimiento Hezbolá en Líbano.
Además, fueron bombardeadas otras terminales aéreas, como las de Bushehr y Payam, y se reportó la destrucción de al menos 16 aeronaves militares. La ofensiva fue anticipada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien había advertido que Irán sería golpeado “muy fuertemente” y dejó abierta la posibilidad de ampliar los objetivos militares.
Trump afirmó que la presión ejercida junto a Israel debilitó al régimen iraní y aseguró que el país dejó de ser “el matón de Oriente Medio”.
Por su parte, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu confirmó que la ofensiva continuará “con toda la fuerza” y sostuvo que Israel está transformando el equilibrio geopolítico de la región.
El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz y las interrupciones en la producción petrolera ya comienzan a generar tensiones en el mercado energético internacional, con subas en los precios del crudo y creciente preocupación por el abastecimiento global.
Analistas advierten que, si el conflicto se prolonga, las disrupciones en la oferta de petróleo podrían intensificarse, afectando a los principales productores del Golfo y presionando al alza los precios de la energía en todo el mundo.
- Temas
- Petróleo
- Israel
- Irán
- Medio Oriente
- Irak





Dejá tu comentario