Los mercados internacionales iniciaron la semana con señales de fuerte nerviosismo financiero, en un contexto marcado por la incertidumbre global que genera la guerra en Medio Oriente y el creciente temor de los inversores a que el conflicto con Irán se prolongue más de lo previsto. En ese marco, las bolsas de Asia y Europa cerraron con caídas generalizadas, reflejando el clima de aversión al riesgo.
Brusco giro del mercado: Wall Street subió ante una volatilidad inédita del petróleo, que saltó a u$s120 y luego bajó a u$s90
Las bolsas del mundo se hundieron a comienzos del día ante las preocupaciones que genera la guerra en Medio Oriente. Los mercados asiáticos fueron los primeros en acusar el golpe, aunque Wall Street rebotó sobre el cierre, en línea con el fuerte y repentino movimiento bajista del petróleo.
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La calma regresó a los mercados del mundo y el petróleo se hundió tras la volatilidad extrema de la rueda previa
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En una jornada de extrema volatilidad, Wall Street rebotó sobre el cierre ante la sorpresiva caída del petróleo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que “la guerra con Irán está prácticamente terminada”, y llevó calma al mercado.
Sin embargo, sobre el cierre de la jornada Wall Street logró revertir las pérdidas iniciales y terminó en terreno positivo, en medio de una volatilidad extrema en el mercado petrolero. El crudo llegó a escalar hasta la zona de u$s120 por barril durante la rueda, para luego retroceder hacia niveles cercanos a los u$s90, tras nuevas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que “la guerra con Irán está prácticamente terminada”.
En la madrugada del lunes, los mercados asiáticos fueron los primeros en acusar el golpe. La situación generó especial preocupación en Japón, la cuarta economía del mundo y el quinto mayor importador de crudo, con cerca del 95% de su abastecimiento proveniente de Medio Oriente.
El índice Nikkei 225 de Japón se desplomó 5,2%, reflejando el temor de los inversores ante el riesgo de una escalada del conflicto y su impacto sobre el suministro energético mundial.
Ante este panorama, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, informó que el país dispone de reservas estratégicas equivalentes a 254 días de consumo interno. Según reportó la agencia Kyodo News, el gobierno evalúa liberar parte de esas reservas para estabilizar el mercado.
La dependencia energética también alcanzó a Corea del Sur, cuarto mayor importador de petróleo del mundo. Así, el índice KOSPI de la bolsa de Seúl cerró con un retroceso del 6%.
El tono negativo también se replicó en China, que continúa siendo el principal comprador de crudo a nivel internacional: el Shanghai Composite de la bolsa de Shanghái y el Hang Seng de Hong Kong cayeron 0,7% y 1,4% respectivamente.
En Europa, el Euro Stoxx cayó 0,5%. A nivel local, las bajas fueron generalizadas: el DAX alemán retrocedió 0,8% y el CAC francés 1%. Por fuera de la eurozona, el FTSE del Reino Unido descendió 0,34%.
Wall Street arrancó en baja, pero se dio vuelta al cierre
El clima negativo también se había reflejado en Wall Street, aunque sobre el final de la rueda cambió súbitamente de tendencia.
El S&P 500 subió 0,8%, mientras que el Nasdaq Composite avanzó 1,4%. Por su parte, el Dow Jones ganó 0,5%.
Los analistas atribuyen la volatilidad global al deterioro del contexto internacional y al giro hacia activos defensivos.
“El deterioro del contexto internacional y el escenario de risk-off global impacta negativamente sobre los países emergentes. En ese contexto, la curva soberana en dólares también se vio afectada y los Globales cerraron la semana a la baja a lo largo de toda la curva”, explicó Alejo Rivas, estratega de Balanz.
No obstante, el analista señaló que el impacto sobre la Argentina podría tener algunos factores positivos.
“Seguimos relativamente optimistas con Argentina. El aumento en los precios del petróleo y la soja implica un shock positivo en los términos de intercambio, mientras que a nivel local el esquema de bandas gana credibilidad a medida que el BCRA sigue acumulando reservas. Además, el ingreso de dólares de la cosecha y los mejores precios de commodities deberían ayudar en el corto plazo”, agregó.
Petróleo: de u$s120 a la zona de u$s90 en pocas horas
En paralelo, el sector energético registró movimientos extremos.
El petróleo terminó la sesión al alza este lunes, pero las cotizaciones volvieron a caer tras el cierre luego de que Trump dijera que la guerra con Irán está “prácticamente terminada”.
El precio del barril de Brent del Mar del Norte para entrega en mayo subió 6,8% hasta u$s98,96 al cierre. Su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 4,3% hasta u$s94,77.
En la apertura de los mercados, las dos referencias del crudo se habían disparado a niveles cercanos a los u$s120: el Brent llegó a u$s119,50 y el WTI a u$s119,48.
Luego del cierre, el mercado petrolero reaccionó con alivio a un pronunciamiento de Trump sobre Irán. En entrevista con CBS, afirmó que la guerra está “prácticamente terminada”, ya que Irán ya no tiene “marina, comunicaciones ni fuerza aérea”.
Trump agregó que el conflicto se encuentra en un período “muy avanzado” respecto al calendario de cuatro a cinco semanas previsto inicialmente.
Tras esas declaraciones, el Brent cedía 5,2% hasta los u$s87,87, mientras que el WTI retrocedía 7,5% hasta u$s84,11.
Impacto global y efectos en emergentes
El salto del petróleo también empieza a tener implicancias para la política monetaria global.
Desde Sailing Inversiones advirtieron que “la suba del precio del petróleo tiende a elevar las expectativas de inflación en Estados Unidos, lo que lleva al mercado a postergar los recortes de tasas de la Reserva Federal”.
En ese escenario, explicaron que los rendimientos de los bonos del Tesoro tienden a subir, endureciendo las condiciones financieras globales. “Cuando sube la tasa libre de riesgo, el efecto se traslada al resto de la renta fija mundial y presiona particularmente a los activos emergentes, cuyos spreads suelen ampliarse para compensar ese mayor nivel de tasas base”, indicaron.
De todos modos, señalaron que hasta el momento el impacto sobre Argentina ha sido relativamente limitado. En parte, porque el país se ha convertido en exportador neto de energía, por lo que un petróleo más alto mejora las perspectivas de generación de divisas y la cuenta corriente.
Una visión similar planteó Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance. “La suba del precio del petróleo puede postergar los recortes de tasas de la Reserva Federal, especialmente si el conflicto entre Estados Unidos e Irán se prolonga durante varias semanas o meses”, explicó.
Según el analista, el escenario tiene efectos mixtos para la economía argentina. “Por un lado, un petróleo más alto puede ser positivo para la balanza comercial, ya que incrementa el ingreso de dólares por exportaciones de energía. Pero también genera presión inflacionaria local, ya que el aumento del crudo suele trasladarse al precio de los combustibles y a los costos logísticos”, advirtió.
En el plano financiero, agregó que si los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se mantienen elevados por más tiempo, eso podría presionar al alza el riesgo país y limitar la compresión de los bonos soberanos argentinos en dólares en el corto plazo.
Mientras tanto, el mercado sigue atento a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a la posibilidad de que los países del G7 recurran a sus reservas estratégicas de hidrocarburos para contener los precios.
De concretarse, esto podría implicar la liberación al mercado de entre 300 y 400 millones de barriles, es decir entre el 25% y el 30% de las reservas estratégicas coordinadas por la Agencia Internacional de Energía (AIE).





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