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Es clave que el BCRA mantenga su poder de fuego para julio-noviembre

Las recientes escaramuzas cambiarias que se esperaban, en principio, para después de las PASO, detonaron el cambio en la política de intervención del ente monetario con la venia del FMI. Hay inquietud si el mercado testeará pronto la voluntad oficial.

Mientras el mercado se prepara para testear la nueva estrategia de intervención cambiaria del BCRA crece el debate sobre el poder real de fuego del ente monetario. Se refieren, en realidad, a las llamadas reservas “netas” internacionales del BCRA. Porque del total de las reservas “brutas” disponibles, hoy en u$s71.291 millones, los expertos le descuentan varios conceptos o items como, por ejemplo, los dólares son encajes de los bancos como contrapartida de los depósitos en dólares (argendólares). No es un tema menor. Basta con mencionar que las “reservas netas” son también de una meta pactada en el programa con el Fondo. Pero además de los encajes en dólares hay también otras partidas que integran las reservas “brutas” que ya en tiempos del kirchnerismo el mercado recomendaba no tomarlas en cuenta como ser los swaps con el Banco de Basilea y con el Banco Central de China. Hoy, ante el temor a una nueva megacorrida en el mercado, dicen irónicamente que los argentinos conocerán los yuanes, recordando la célebre pregunta de Juan Domingo Perón en 1953: “¿Acaso alguno vio alguna vez un dólar?”.

En la actualidad las estimaciones privadas sobre las reservas “netas” van, por ejemplo, desde los u$s18.000 millones a u$s26.000 millones. Lo cierto es que están lejos de los u$s71.000 millones brutos. Por ejemplo, Macroview calculó las reservas “netas” al 22 de abril pasado en poco más de u$s17.200 millones tras netear casi u$s55.600 millones de pasivos en dólares del BCRA contabilizados como reservas. Estos son los Depósitos de las entidades financieras (u$s15.800 M), las Operaciones de pases pasivos (China u$s19.300 M; BIS u$s2.500 M y Otros u$s1.100 M) y los Depósitos del Gobierno por desembolsos del FMI (u$s16.400 M). Por su parte EcoGo estimó las “netas” en u$s20.000 millones al 26 de abril pasado (restó casi u$s15.900 M de encajes en dólares; u$s2.000 M del BIS; u$s19.700 M de China; y u$s14.300 M remanentes del FMI). Un mes atrás la consultora Ferreres consideraba las “netas” en casi u$s42.600 millones. Más allá de los diferentes criterios aplicados, esto brinda una idea del poder de fuego del BCRA. Claro que finalmente ante una mega corrida no importa si se tratan de yuanes o dólares porque en el caso del swap chino al activarse los yuanes se transforman en dólares.

Lo que importa, además del poder de fuego disponible, que no es infinito, es cuándo se empleará. Todos los cálculos oficiales descontaban que el proceso de dolarización de las carteras se iba a intensificar a partir de las PASO, o sea, en agosto. Aunque algunos daban cuenta de que una vez que se despejaran las dudas de quiénes iban a ser los contendientes para las presidenciales, podía esperarse que a fin de junio empezara.

La historia muestra que las expectativas estacionarias, adaptativas, y/o racionales definen el sentido de supervivencia de los argentinos que siempre se adelantan. El mercado testeará el accionar intervencionista del BCRA dentro de la banda, o sea, por debajo de $51. Pero el día “D” será cuando el dólar supere esa cotización. Ahí se verá el libre albedrío de la mesa de operaciones del BCRA. Por eso será clave que el BCRA logre mantener el mayor poder de fuego posible, por lo menos, hasta julio. Es decir, que entre mayo y junio logre mantener la calma cambiaria con los u$s60 millones diarios del Tesoro más la oferta de los agroexportadores y no tenga que vender en forma agresiva. Desde Wall Street celebran que el BCRA pueda ahora intervenir pero advierten, como fue el caso de Morgan Stanley, que “dado que las reservas son limitadas, creemos que el nuevo marco podría tener éxito si las eventuales ventas de dólares del BCRA son relativamente menores en el segundo trimestre, a fin de dejar la mayor parte de la potencia de fuego para el período de julio a noviembre cuando el ruido político podría subir en medio de las elecciones”. Y aconseja: “No debemos subestimar la capacidad de los argentinos para dolarizar carteras durante tiempos de elección inciertos. En nuestra opinión, dejar la mayor parte de la potencia de fuego del BCRA para el período de julio a noviembre parece clave para que el nuevo marco funcione”.

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