Sin que Antes de la mitad del film el espectador ya sabe que la ex novia es una pelandusca por la que no valía la pena ningún sacrificio, al contrario de la muchacha buena y sincera que aparece en su vida, y que no entiende el porqué de su obstinación monacal (no le explicaron que la necesitaba el guionista). Lo único que llama la atención de este film es que en el país líder en la campaña por la Nueva Virginidad y que convirtió al episodio
Para el público general, dos o tres momentos más o menos graciosos no justifican la visión de esta película, sólo recomendada para barras de adolescentes que no suelen reparar demasiado en sutilezas críticas.
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