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26 de febrero 2007 - 00:00

Actualidad desde Mendoza

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COLECCIONISMO VIVO   

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  • En Vista Flores, en medio de un paisaje que parece una postal, el artista Marcelo Mortarotti que posee una finca con vista a la cordillera y cercana a la bodega Fournier, albergó durante unos días a su par Eduardo Hoffmann, la operadora cultural Clara Lía Cristal y los coleccionistas Dominique Biquard y Luis Parenti, entre otros invitados al vernissage. (Ver nota central) El tema dominante fue el arte, desde ya, y se corroboró que como dice un coleccionista argentino, «abre todas las puertas». Para comenzar, se habló sobre las nuevas y diferentes vías de pensamiento que abre el arte, que resultan muy útiles en la actualidad, en un mundo donde existen nuevos problemas. Luego, se destacó el lugar privilegiado que ocupan entre los mendocinos las expresiones contemporáneas del arte. Sobre todo, si se tiene en cuenta que en las ciudades del interior no abundan los coleccionistas, y que en algunas, como Rosario, se han extinguido (así lo prueba un imperdible texto de Pablo Montini, que investiga la historia del coleccionismo rosarino).

  • El coleccionismo tiene un firme representante en Mendoza con el financista Julio Campsen, que ha inundado el lobby de su hotel Huentala con cuadros de artistas mendocinos como Richard Sturgeon, Mortarotti y Sergio Roggerone.

  • TIERRA DE ARTE   

  • En la ruta del vino, los holandeses de las bodegas Salentein inauguraron un museo para exhibir su colección de arte argentino; la firma Chandon se ha convertido en uno de los mayores patrocinantes del arte y, entretanto, se espera el arribo de Francis Ford Coppola (personaje que se supone sensible a los encantos del arte), y que acaba de comprar tierras para abrir su propia bodega.

  • En la finca de Vista Flores se habló de la pasión por el arte de José Manuel Ortega Fournier, un español de 38 años que estudió economía en EE.UU., trabajó en Goldman Sachs, llegó a Argentina como responsable de inversiones del Banco Santander y renunció a esa misión para levantar un templo del vino que, finalmente, se ha convertido en un auténtico templo del arte. Hace apenas un año, de la mano de la abogada y coleccionista española Cecilia Remiro (que hoy vive en Buenos Aires), Ortega descubrió el arte argentino y su primera adquisición fue una obra de La serie «Caperucita Roja» realizada en plastilina por el grupo Mondongo. Por su parte, Remiro, a su actividad en el estudio Marval, O' Farrell y >Mairal, sumó la de galerista. El verano pasado inauguró una, con sede en la calle Aguirre y en el barrio madrileño de Salamanca, donde ahora exhibe su obra el argentino Vicente Grondona. También por iniciativa de Remiro, los argentinos Nahuel Vecino, Alejandro Bonzo y Juan Becú, muestran en estos días sus pinturas en la ciudad española de Cuenca.

    POR LA BELLEZA   

  • Ante las expresiones desconcertantes del artecontemporáneo, el coleccionista Luis Parenti aseguró que no le intimida la audacia, pero agregó que no está dispuesto a renunciar a la belleza. Sin embargo, para activar la mirada ya saciada de quienes lo han visto todo, hay artistas que apelan a estrategias insospechadas. En este sentido, se mencionó la obra que el exitoso artista Rirkrit Tiravajina presentó en la Bienal de Venecia, consistente en una instalación con elementos de campamento, como sopas chinas y una gran cacerola de agua hirviente para que el público preparara su propia ración. Luego de escuchar esta descripción, Mortarotti trajo unas bandejas de manzanitas bebé que había plantado con sus manos. La etiqueta tenía forma de corazón y una leyenda que rezaba: «Manzanitas del amor. San Valentín». Las bandejitas no pretendían ser «arte», ni mucho menos, sino más bien un producto de mercado, pero ostentaban la gracia de una obra realizada por un buen artista.

    ETIQUETAS ARTISTICAS

  • A la hora de la comida, Natalia Ortega llegó por la ruta del vino con unas botellas que tenían fotografías en sus etiquetas, y por si esto fuera poco, también algunos versos. Si bien es común utilizar obras de arte para exornar los rótulos de los vinos, según aseguró Ortega, su bodega es la única que usa fotografías, que seleccionan a través de un concurso. Había versos de Shakespeare, pero esa noche se descorchó al poeta neoyorquino Walt Whitman, cuando dice: «Soñé en un sueño que vi una ciudad invencible a los ataques del resto de la tierra». Según cuentan los autores de esta idea, aunque cuesta que los distribuidores acepten las fotos y los versos, el vino tiene sus fans entre los jóvenes consumidores.

    INFLUENCIA DE MATTA   

  • Hoffmann contó que durante casi toda su vida pintó de modo compulsivo. Al mirar a una joven recostada en la terraza sobre un sillón con coloridos arabescos, recordó las Odaliscas de Matisse, y describió paso a paso el cuadro, que inspirado en el maestro francés, podría haber realizado en ese momento. Una rareza borgeana: el cuadro que sólo existe en la mente. También habló sobre su encuentro con el artista chileno Roberto Matta, y entre otras anécdotas, alguien agregó que nadie como el artista había logrado definir su arte surrealista de un modo tan explícito. Cuando le preguntaron si él pintaba sus sueños, Matta respondió que no. Cerró los ojos, apretó sus párpados con las yemas de sus dedos, y dijo: «Yo veo destellos».
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