21 de mayo 2001 - 00:00

Actualidad

(21/05/2001) * Como aseguraba Tristán Tzara, la política del arte no es más que una pequeña parodia de la política del poder real, o sea, la del gobierno. Concretamente, los apoyos institucionales del Estado comprometen a la Fundación Arte BA a asumir nuevas responsabilidades. «Son pocas las ferias que reciben apoyos gubernamentales, y es tiempo de reflexión y cambios», opinan algunos de sus miembros.

Cuando la Secretaría de Cultura de la Ciudad, para estimular el mercado, anunció que dispondrá de 40.000 pesos para comprar en la feria obras que tendrán como destino los museos municipales, los galeristas que invierten dinero en catálogos, exposiciones y ferias internacionales cuestionaron la presencia de operadores de mercado cuyo único interés es ganar una comisión.

* «Si el ingreso es irrestricto, los dealers deberían estar sectorizados -opinan los galeristas-. No es justo que se los beneficie con compras institucionales cuando no cumplen con el rol de un verdadero marchand -agregan-. Ejercen una feroz competencia en el mercado, pues al no invertir un centavo en acción cultural, pueden bajar los precios.»

* Ante esta polémica, Daniel Mamán, opera-dor del mercado que, si bien no tiene galería, ostenta obras de una calidad indiscutible, adelantó a este diario su decisión de abrir un espacio al público, para cambiar el modo de comercializar la obra. Si esta actitud, que legitimaría su talento, fuera emulada por otros operadores, el arte argentino recibiría un impulso muy importante. Antes que nada, el beneficio de sumar espacios de exhibición, además de venta, que hoy resultan notoriamente escasos.

* El conceptualista Eduardo Costa tiene una larga trayectoria que se remonta a los tiempos del Instituto Di Tella, cuando con Roberto Jacoby y Raúl Escari presentó el manifiesto «Un arte de los medios de comunicación». Hoy vive en Nueva York y es uno de los artistas argentinos que mayor interés suscita en el extranjero, donde desarrolló una brillante carrera. A partir de un fragmento de pintura, Costa comenzó a trabajar con pintura sólida, acumulando capa sobre capa hasta lograr volumen. Tan sólidas como el mundo de Parménides, las rotundas esferas, los cubos y conos, concilian una actitud mental y a la vez profundamente sensible del artista.

* Diana Saiegh, que inauguró la primera edición de Arte BA cuando dirigía el Centro Cultural Recoleta, tiene ahora a su cargo la Casa Argentina en París, pero no falta a ninguna edición, y desde allá continúa trabajando para el arte. En primer lugar, organizando exposiciones de artistas argentinos radicados en Francia. Luego, participó en la FIAC de París, y fue quien estableció el vínculo profesional con la galería Yvonamor Palix, que llegó desde París con la obra de Orlan y de Pablo Reynoso.

* Para los que buscan emociones fuertes, hay arte violento, claro que hay que animarse a to-carlo y recibir una descarga eléctrica. Entre las «curiosidades» de la feria y frente al impecable stand de la Generalitat Valenciana, han estacionado un aerodinámico automóvil último mode-lo. La visión es desconcertante, dado que no se termina de comprender si se trata de una performance artística o publicitaria. Algo similar ocurre con un stand invadido por pomos de pintura de diversos colores, resulta difícil discriminar si es la materia prima en estado bruto, o una instalación. Con ese mismo look, y como emulando las cajas de embalajes de la rosarina Nicola Costantino, se exhiben pintura y esculturas que no terminan de salir de su envoltorio.

* Junto a las obras de la artista Elena Nogueroles, la Bienal de Valencia que se presenta en Arte BA es un buen ejemplo de la conjunción de todas las disciplinas artísticas, fenómeno que se produce en la actualidad, la coexistencia de las más diversas expresiones, como el cine, la música, la danza y el teatro. Con ese afán se presentará «Valencia. Comunicación entre las Artes». Se trata de una iniciativa de Consuelo Ciscar, a quien este año se extraña en la feria, que ha enviado a Tomás Ruiz como su representante.

* En el stand de la galería mexicana Azul, de Felipe de Covarrubias, es posible ingresar en un clima latinoamericano que resulta exótico en Buenos Aires. «Aliento vital», una pintura de Fernando Sandoval en el más puro kitsch, un rostro moreno con ojos sombreados y enmarcado en rosas rojas transmite una pasión densa y pegajosa, como la de un bolero. Con imágenes estereotipadas recrea el clima del culebrón, y por si algo falta para reforzarlo, pinta sobre las pantallas de TV.

* Gloria César es una de las más sofisticadas decoradoras de Buenos Aires, y su sobrio stand de Sotheby's, con la imagen de la pintura de Jorge de la Vega que la firma subastará en mayo, fue el más ponderado. El del Gobierno de la Ciudad, en cambio, transgrede con su subido color rojo la uniformidad que domina este año, para que el arte se destaque.

* La galería C\ abrió sus puertas el año pasado, y presentó una excelente selección de artistas argentinos y extranjeros, provenientes de lugares y culturas disímiles, como Cali Mármol, Carlos Monte de Oca, Joyce Pensato, Matthew McCaslin y Venske & Spanle.

* Como si estuvieran en una vidriera, las estructuras acolchadas con formas geométricas de Kacero tienen la apariencia flamante, fría y distante de un envoltorio, y seducen con su cáscara, aunque la ausencia de contenido es explícita. Sobre la tersa tensión del vinilo, Kacero estampa pequeñas formas diseñadas a través de una computadora que le agregan atractivo a sus objetos, parodiando los logotipos de las marcas asociadas al consumo.

* Santiago García Sáenz exhibe una serie de pinturas religiosas, donde la naturaleza y la arquitectura se conjugan para fundar el escenario de sus retablos. Con un estilo personal e inconfundible, el artista remonta la tradición mística de Latinoamérica.


Dejá tu comentario

Te puede interesar