Adiós a Beatriz Bonnet, figura de los 60

Espectáculos

Rubia, divertida, de sonrisa luminosa, Beatriz Bonnet fue una de las comediantes más queridas de nuestro público. Pocos advertían las amarguras de su vida. Nacida en Gualeguay, Entre Ríos, hija de madre soltera, se casó a los 15 años, pronto se separó y se instaló en Buenos Aires, donde estudió actuación y canto, mientras trabajaba en una bombonería. Así empezó a integrar comedias en el Astral, apareció en 1953 en un par de películas, “Mansedumbre” y “El pecado más lindo del mundo”, y recaló a fines de los ’50 en Canal 7, participando en programas musicales y telecomedias. Así siguió, durante más de medio siglo.

En teatro hizo clásicos risueños de Casona, García Lorca, Lope de Vega, Nalé Roxlo, Vacarezza y Neil Simon, musicales como “Mame”, un autoelogio producido por ella misma, “Mamá es una estrella”, casi siempre a sala llena. En televisión, programas cómicos de Hugo Moser, Darío Vittori, Osvaldo Pacheco y Edgardo Mesa, el querido “Mesa de noticias”, amén de series, shows musicales y también obras de terror de Ibáñez Menta. En cine, casi siempre en papeles de reparto, “Canario rojo”, “Novia para dos”, “La pérgola de las flores” y otros éxitos comerciales, junto a dramas como “Los que verán a Dios” y una rareza que la tuvo de coprotagonista, la brasileña “Un caipira en Bariloche”, 1973, con el cómico Amácio Mazzaropi en su popular personaje de campesino metepata.

Su última actuación fue en 2011, ya con 81 años, en un mega concierto de primeras damas del teatro musical donde cantó por última vez “Mame” y “Hello, Dolly”. Después se retiró. En su repisa había 5 Martín Fierro, el Moliere, el Podestá, dos Konex y otros reconocimientos. Fue entonces cuando alguien la estafó y se quedó con la casa. El Alzheimer hizo el resto. Beatriz Bonnet, garantía de buen humor que todos agradecían, murió este miércoles en el Hospital Fernández.

Paraná Sendrós

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