22 de diciembre 2003 - 00:00

Argentinos en Puerto Rico

Megaproyecto
Megaproyecto
El vasto proyecto de arte público que se encuentra en curso en Puerto Rico pretende conjugar arte y espacio urbano, iniciativa que prevé una inversión de 25 millones de dólares, y comprende la instalación de casi 100 obras escultóricas a lo largo de toda la isla, abarcando zonas urbanas de la capital, San Juan de Puerto Rico, áreas rurales, reservas naturales y varias otras ciudades de ese país.

La convocatoria sumará obras de los argentinos Liliana Porter, Cristina Piffer y Hugo Vidal, además de destacados nombres como Vito Aconcci, Antoni Muntadas, Ann Hamilton y Roy Lichtenstein, aunque los puertorriqueños son mayoría. Los proyectos de los argentinos están vinculados a espacios relacionados con el Tren Urbano de esa ciudad y circunscriptos a diferentes estaciones del mismo, o a sus cercanías.

Porter
presenta, para la estación Domenech del ferrocarril, una obra denominada «El viajero», un mural de 1600 pies cuadrados compuesto por mosaicos de vidrio esmaltado que exhiben una gama de más de mil colores. «El tema del viajero, recurrente ya en mi obra», sostiene Porter en su proyecto, «me pareció apropiado para esta instancia y emplazamiento. De esta forma, el viajante del tren transitará por un espacio objetivo y subjetivo a la vez. El espacio objetivo lo constituye la materialidad de la estación y sus transeúntes, el subjetivo es el elemento poético implícito en la obra virtual del mural».

Vidal
, participa con «e/star», obra de carácter monumental en hierro y aluminio concebida para una plaza seca. El concepto, afirma el artista, es marcar «un desplazamiento desde lo individual a lo colectivo», desde el auto, concebido como una extensión de la propia casa, con los problemas de congestión vehicular-que padece la zona de la ciudad en la que trabajará, con la posible solución supuesta por el tren.

La escultura tiene unos 8.50 metros de alto y está constituida a partir de un módulo formal, un neumático con su llanta, en la que se visualiza una estrella de cinco puntas que se repite en ejes verticales y horizontales en dos planos, lo que da como resultado 96 ruedas por cada cara del conjunto escultórico que, a su vez, posee una ligera ondulación que le otorga movimiento.

Piffer
eligió trabajar sobre un mural que cubre unos 190 metros cuadrados del hall de acceso a la estación Río Piedras del Tren Urbano, y se prolonga hasta los andenes. Su obra no tiene título, y utiliza franjas rojas y blancas de colores plenos, que interactúan con otros elementos arquitectónicos del lugar y remiten a la bandera de Puerto Rico.

En dichas franjas, van inscriptos nombres propios de habitantes de la comunidad de Río Piedras, conformando una trama. «Una bandera desplegada como una nómina. Una bandera que nombra, que como todas, asigna y designa. Aunque siempre existe la posibilidad de reasignar», dice la artista de su proyecto, cuyo diseño dinámico resalta el sentido de pertenencia comunitaria del espacio público utilizado.

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