• Ni siquiera la lluvia frustró la amplia convocatoria que prometía la première de «Los productores», la noche del lunes (para algunos el estreno más importante del año en calidad, costos y producción). No faltó nadie, pero cuando minutos después de las 20.30, quedó inundada la avenida Corrientes se vivieron escenas increíbles en el hall del Lola Membrives. María Rosa Fugazot, por ejemplo, entró al teatro cerca de las 21, descalza y con un zapato en la mano. Al otro se lo había llevado la corriente. En cambio, Marisa Mondino, tuvo la suerte de que su marido, Darío Grandinetti, la cruzara a babuchas desde la vereda de enfrente.
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• Para desesperación del productor Pablo Kompel que soñaba con este estreno desde hace varios años, las intenciones de debutar a horario (los invitados fueron citados una hora antes para evitar demoras) se fueron por la borda. La gente fue llegando con suma dificultad y con el agua hasta los tobillos. Aunque visiblemente nervioso, Kompel conversó con este diario y, entre otras cosas, dijo que el equipo norteamericano sólo estuvo presente en el casting y en los ensayos «para supervisar la calidad del producto, no para que lo reprodujéramos tal cual» Tampoco dejó instrucciones para casos de anegamiento.
• Pronto Kompel ya no pudo más con su ansiedad y exigió que ubicaran vía celular al grupo que se había atrincherado en un garage cercano. Casi cuarenta minutos más tarde aparecieron el productor Lino Patalano, Rodolfo Ranni y Jorge Guinzburg, empapados.
• Una de las pocas que se salvó de la lluvia fue Mirtha Legrand que llegó muy puntual; pero apenas pisó la alfombra roja (todavía seca) empezó el temporal. Algunos movileros bromeaban con la tan publicitada « suerte» de Mirtha. Mientras las cámaras de televisión iniciaban su tarea en el hall, Legrand esperó pacientemente en su palco el comienzo de la función, acompañada por su productor y amigo Carlos Rottemberg y la esposa de éste, Linda Peretz. Ni siquiera se levantó durante el intervalo y se dedicó a firmar autógrafos.
• Sin embargo, la que acaparó la mayor atención fue Alejandra Pradón, muy sonriente en su primera reaparición pública tras su misteriosa caída desde un balcón. Los fotógrafos y movileros acosaron a la vedette con preguntas sobre el incidente, que ella eludió gentilmente: «Estoy cien por ciento recuperada. No quiero hablar del tema». Todo esto sin dejar de contonearse sobre unas gigantescas plataformas, de unos quince centímetros de altura, que amenazaban su equilibrio.
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