El último domingo, sin la fiebre del fútbol, lo dejó pasar Mariano Grondona en una mesa y una encuesta muy opaca en relación al anterior semanal suyo por «Canal 9», donde tener más audiencia lo llevó a un muy buen debate sobre la Plaza de Mayo para Kirchner y la de San Martín para los que recordaban los muertos por la subversión.
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Lúcido esta vez fue Torcuato Di Tella, que dijo que no ve cómo Roberto Lavagna pueda ser un candidato de centroizquierda, apoyado por dos populistas como Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde, «porque ese sector ya está cubierto». Es obvio. Allí está el kirchnerismo, y correrlo desde su mismo flanco, donde además está la ultraizquierda, no tiene mucho sentido político. Dijo que ve a Lavagna junto a la derecha, donde también ya está afianzando el Pro de Macri, por lo cual nadie sabe dónde jugará. Si juega, porque además está Elisa Carrió.
Rodríguez Larreta -mejor que en sus últimas actuaciones- anunció un macrismo nacional esta semana en Córdoba con 500 delegados, y desconfió de un «Lavagna antikirchner», e insinuó que podría tratarse de una maniobra del propio Gobierno para romper a los opositores y dividirles las fotos. Esto no está descartado. Raúl Alfonsín hijo quedó en lo de siempre dentro de su línea radical: quiere de candidato a Lavagna, aunque los radicales gobernadores e intendentes -los verdaderamente fuertes del partido- quieren ir con Kirchner y sus «cajas», y los otros de Iglesias y Stolbizer no siente para nada a Kirchner pero tampoco asumen a pleno la libreempresa. Lavagna ya comenzó a despegarse del salvavidas de plomo que significa Alfonsín. Este busca -aunque no mande ya en el partido- un candidato salvador que al radicalismo le asegure meter algunos legisladores en un lista sábana.
Se sumó al cuarteto la diputada Marina Cassese, todo incongruencia, que llegó a decir que «la derecha y la izquierda» es la vieja política cuando es todo lo contrario: es la nueva política basada en la división que está depurando los viejos partidos peronista y radical, hoy en los estertores, fruto de no tener definiciones y agrupar en su seno izquierda, centros, derechas y hasta populismo, todo al mismo tiempo. Desde que un centroizquierda llegó al poder, es lógico que se partan. Grondona también dejó ya de hablar de «radicales» y «peronistas».
La competencia entre «Telefé noticias» contra «Telenoche» a las 20 debutó el lunes y dio vencedor al primero, con 18.9 contra 17.8. y cinco puntos más para el noticiero de «Telefé» en relación a su antigua franja de las 19. El contenido fue similar: cantidad de noticias por el comienzo del Mundial para ostentar enviados especiales y notas de color desde Alemania. Estas coberturas se suman a «Canal 9», que a las 21 emite una edición especial del mundial, «América» convirtió «La noche de Boca» en «La noche de los argentinos» y el ciclo de medianoche de Alejandro Fantino se emite desde Alemania vía satélite, con Fantino asegurando el vivo: «son las 4.30 de la madrugada».
Mejor le fue a «Canal 13» con la final del mal concurso de Marcelo Tinelli, «Bailando por un sueño», que le dio a «Showmatch» 28 puntos contra 26.9 de «Montecristo». Ganó lo previsible: el joven marplatense Cristian Ponce junto a Carmen Barbieri en un programa que tuvo más lágrimas que baile. Lloraron todos: la familia Ponce, Barbieri, el jurado, Tinelli y, obvio, el ganador de la casa en Mar del Plata.
Algunos de los enviados especiales a Alemania, poniendo de manifiesto un impresionante cociente intelectual, les toman el pelo a los alemanes porque no saben hablar español: les relatan un partido en español y buscan complicidad pero «gastan» al entrevistado si no comprende las picardías. Divertidísimo e ingenioso. Los alemanes deben arder de deseos para que haya un nuevo Mundial en la Argentina y venir a relatarles un partido en la lengua de Goethe a algunos transeúntes de Floresta, y morirse de risa. Qué gracioso.Ahora bien, si a más de 200 enviados a Alemania, con sólo 23 jugadores de los cuales sólo hablan 2, les resulta difícil conseguir notas, ¿sería muy dañino matizar a veces la información futbolera con algún informe breve sobre, por ejemplo, la sociedad, las costumbres, la historia, la cultura o la gastronomía de ese país?
Poco importa el género del ciclo para que amerite transmisión desde Alemania. Si bien se triplicaron los programas deportivos y los noticieros, hasta las ficciones se ocupan de Alemania 2006 (viaja «Sos mi vida») además de Marcelo Tinelli, Jorge Guinzburg, Marley y hasta Susana Giménez (que regresará a la pantalla de «Telefé» el año que viene pues este año está «agotada»). Las coberturas varían: «Telefé» busca «el show» con Marley, Verónica Lozano, Fernando Niembro y Mariano Closs, lo que fue criticado por el enviado de «América», Gustavo López: «Viven durante cuatro años de «Los Simpsons» y ahora se acuerdan del fútbol». Clara alusión a la política oportunistade «Telefé» que contrastacon el interés de «América» que desde siempre jerarquizó el fútbol.
No sorprendió en «Canal 7» la desvinculación de Marcela Pacheco del noticiero de medianoche, habida cuenta de su mala relación con Rosario Lufrano (hasta faltó a la asunción de esta última como directora de la emisora estatal). Si bien dicen que a Pacheco le propusieron salir de la estructura del noticiero y ensayar otro género, ya se había anunciado que algunos conductores no eran coherentes con la línea oficial que pretendía cultivar el canal. Pacheco dijo al sitio «Televisión.com.ar»: «Algo sabía pero me lo comunicaron oficialmente y me encontré con el nuevo conductor que estaba ahí, Fernando Alonso. Estoy triste y enojada, prefiero ir a tocar la guitarra por las rutas argentinas».
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