Un desperdicio el especial sobre Robledo Puch en «TN» el martes a la noche. Largos cortes publicitarios cada cinco minutos (para peor con mayoría de autoavisos del canal, como «A dos voces», el omnipresente Adrián Suar en «Tiene la palabra» o el inefable Nelson Castro), hacían perder el hilo del relato. Los improvisados documentalistas cometieron errores básicos como no actualizar la moneda: «En tal discoteca, Robledo y su amigo se llevaron trescientos mil pesos», o «de tales supermercados sustrajeron cinco millones». Los jóvenes pensarán que lograban botines fastuosos cuando en realidad sólo alcanzaban para adquirir autos usados y motocicletas de cierta envergadura. La conducción de Santo Biasatti (era una edición especial de su programa «Otro Tema»), que como siempre duerme al más despierto, conspiró también contra un material riquísimo: las declaraciones del abogado Raffo y el fiscal de Estado, de vecinos del delincuente, de periodistas que indagaron el caso, filmaciones y fotografías de los hechos y del juicio, el pavor de la gente cuando se fugó de la cárcel, etcétera.
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Personaje fascinante, historia terrorífica, época turbulenta, la saga de Robledo Puch nunca dejará de atraer. Ya detenido respondía decenas de cartas que le enviaban insólitas admiradoras, algunas con propuestas de matrimonio (como ocurriera en tiempos modernos con el teniente Canevaro del caso Carrasco). ¿Sabrían esas mujeres que, por ejemplo, cuando asesinó al sereno Bianchi dormido y disparó contra su esposa (que sobrevivió), también baleó una cuna y la bala rozó al bebé que vivía con ellos?. El querellante asegura que los crímenes fueron muchos más que 11, quizá 20, porque se constató similar modus operandi, aunque el apresuramiento por condenarlo limitó la investigación. «Cobarde», según lo definió Raffo, jamás se enfrentó ni tiroteó con nadie. En prisión revela su homosexualidad y vive en pareja con un compañero. Hoy habla del gobierno de Perón, de automóviles que no se fabrican más, sobre publicaciones desaparecidas, hechos y personas de los años '70, momento en que se lo retiró de la sociedad. Y una verdadera perla: rehúsa salir en libertad porque dice que hay mucha violencia y delitos actualmente en la Argentina.
Mas de «TN» con el vano intento de Marcelo Bonelli y Gustavo Silvestre de entretener en algo al televidente de «A dos voces», que si bien puede interesarse en los buenos entrevistados que llevan, son tentados al zapping por el tono monocorde que los conductores imprimen al programa. Así, antes de abordar al invitado del miércoles, José María Aguilar, por la clausura del estadio River Plate, mostraron una presentación que quiso ser metafórica y resultó de una puerilidad pasmante. Con la imagen de una pelota de fútbol reluciente, Bonelli relataba en off: «Esto quiere simbolizar el fútbol limpio y sano que queremos». Luego pasaron a una pelota machucada y atravesada por un cuchillo, con la siguiente explicación: «Y éste es el fútbol violento que debemos combatir, el deporte manchado que nos lastima como sociedad».
«Vamos a la nota de los chicos de la pensión del club Quilmes. Son dos chicos que ahora tienen 18, 19 años y que llegaron a la Argentina a los 13. «El comentario de la rubia psicóloga que adornaba la pantalla de «TyC Sports» a las 11 de la mañana («Despertate de una vez») disparó la inmediata réplica del conductor Gonzalo Bonadeo: «Querés decir que llegaron del interior a Buenos Aires...» La mujer no pudo evitar sonrojarse y balbucear una explicación. Justamente ella, psicóloga al fin, había cometido un acto fallido que cualquier estudiante de mitad de carrera podría jugar a interpretar: para ella las provincias son el extranjero. La nota abordaba la archiconocida temática de los chicos que deben abandonar sus casas a muy temprano edad en pos del sueño de ser futbolista. Algo que viene pasando por décadas, mucho antes de que aparecieran estos nuevos «especialistas». Adepta a aconsejar, como todo psicólogo que abjura del psicoanálisis, la profesional cerró su intervención con un consejo para los padres de esos chicos: «Cuídenlos mucho».
Divirtió Martín Seefeld en el programa de la sexóloga Alessandra Rampolla, donde siempre invitan modelos o vedettes que poco tienen para contar o simplemente se sonrojan y en el programa de sexo responden: «De eso no hablo». Pero Seefeld evitó lo políticamente correcto y confesó que había sido infiel, que le habían «puesto los cuernos», que a la hora del amor le gusta decir groserías, que ha fingido orgasmos y que disfruta las «nalgaditas» pero con amor.
Más de sexo hablado, pero al mediodía en «Canal 9». Chiche Gelblung emitió un informe sobre Moria Casán y sus «juguetes sexuales», vale decir un novio de 23 años. «¿Está bien lo que hace Moria de salir con un 'pendex'?» se preguntaba el conductor, entre otras cosas, antes de vaticinar que ese romance «Va a durar dos horas».
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