Julio Bocca. Obras de Petipa, Aráiz, Perrot, Segni, Candela, Balanchine y Stekelman. Invitados: E. Cassano y L.Sujatovich., (piano, arreglos y dir. mus. para «Tango Brujo»). (Teatro Opera, hasta el 8/11.)
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Se ha convertido en una costumbre la presentación de Julio Bocca, el Ballet Argentino y artistas invitados en el último tramo del año en el Teatro Opera en una serie de recitales donde el artista se reencuentra con el público masivo.
Este año Bocca celebra el 15° aniversario de la creación del Ballet Argentino (que él mismo dirige) y estrena obras.
La apertura de los dos programas confeccionados («A» y «B») fue con una pieza iconográfica de la danza académica, que además configura la imagen y el símbolo de la excelencia artística del bailarín: el Grand Pas de deux de «Don Quijote» de Minkus-Petipa. Si bien Bocca ha bailado este fragmento con diversas partenaires, con Elenora Cassano ha formado una pareja de sólida conformación tanto en el aspecto dramático como en la preparación técnica. El virtuosismo de los dos artistas se manifiesta en el amplio vocabulario académico con el que fue elaborado este fantástico dúo. Piruetas, saltos, fouettés, giros y toda una batería de recursos dancísticos ponen a prueba la excelencia de ambos, con resultados siempre asombrosos y con toda la elegancia, la picardía y el requiebro indispensables para sus personajes.
Si la elegancia y el refinamiento de los personajes del ballet inspirado en Cervantes resultan paradigmáticos no lo son menos el humor y la causticidad con que Bocca-Cassano, ahora acompañados por el Ballet Argentino, abordan la simple comicidad de «El lago encantado», un trabajo humorístico de Lidia Segni inspirado en «El lago de los cisnes», con música y textos realmente regocijantes de Les Luthiers. Esta broma coreográfica rompe con los moldes tradicionales del ballet y ofrece una alternativa de espectáculo masivo, ya que su comicidad es interpretada aún por los legos en el arte del ballet que se divierten con la acertada acumulación de «gags».
Una sucesión de creaciones (dúos clásicos y contemporáneos de Balanchine, Perrot y Candela junto a obras de conjunto como «Allegro Brillante», de Balanchine y «Aquelarre», de Aráiz), de diverso mérito precedieron a dos trabajos de Ana María Stekelman: «Cruz y ficción» sobre música de Schubert y un negro spiritual y «Tango brujo», una versión tanguera de «Amor brujo» de Manuel de Falla, arreglado y tocado en vivo por Leo Sujatovich en piano ligado a su conjunto.
Hay que de destacar en todo este material los bellos entramados balanchinianos de «Allegro brillante» estupendamente bailado por Hernán Piquín y Stephanie Bauger junto al Ballet Argentino, o el energético dúo «Tarantella» sobre música de Hersey Kay, dos joyas de la imaginación coreográfica del gran creador rusonorteamericano. La liviandad, la elegancia en el gesto y en la actitud de Bocca en este pequeño pas de deux justifican plenamente la categoría excepcional alcanzada por nuestra estrella del ballet en el plano internacional tanto como el amor incondicional que le prodiga a el público argentino.
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