Dino Saluzzi (bandoneón). Con M. Saluzzi (bajo), J. Saluzzi (guitarras), F. Saluzzi (saxos, clarinete) y J. Savelón (batería). Invitado: Jaime Torres. (Teatro ND/ Ateneo, 26/3.)
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Dino Saluzzi es siempre una caja de sorpresas. Por épocas se lo puede asociar claramente al jazz. En otras, al repertorio folklórico o hasta el tango. Y si bien la improvisación, especialmente a cargo de su bandoneón, es un elemento que casi siempre se conserva, no es posible predecir sobre qué repertorios trabajará en cada una de sus presentaciones.
El pasado fin de semana hizo dos conciertos distintos: el que presenciamos lo compartió con Jaime Torres y el otro con la guitarrista clásica Julia Malischnig, y aunque el jazz es de algún modo una constante en su manera de acercarse a la música -en las improvisaciones y en la libertad con que trabaja cada tema-, esta vez se movió fundamentalmente sobre dos ejes, el tango en la primera parte y el folklore en la segunda, con Torres, que se salía de la vaina por darle un toque más festivo a su actuación, como invitado.
Como es habitual, para sus presentaciones en Argentina, Saluzzi volvió a rodearse de una banda familiar, con su hermano Félix «Cuchara» Saluzzi en saxos y clarinete, su hijo José en guitarras, su sobrino Matías en bajo y su yerno Jorge Savelón en batería.
Este combo fraterno no está a su altura creativa; quizá por eso, el bandoneonista elige colocarlo en un segundo plano acompañante que se cumple sin fisuras.
El repertorio incluyó temas propios con un cierto aire piazzolleano («Cuchara», «Memoria», «Tiempos de ausencia») o folklórico («Malambo», «Juan Condori») y el brillante repaso de clásicos como «Loca bohemia», «Milonga de mis amores», «La pobrecita» o «Viene Clareando». R.S.
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