6 de mayo 2005 - 00:00

Buen ejemplo de cine experimental

Una veta poco transitada está aflorando en salas alternativas: el cine experimental argentino. Y no se trata de cortometrajes, que siempre hubo, sino de trabajos de una hora promedio, por lo general interesantes, y hasta respetables.

«Cielo azul, cielo negro»,
el que ahora vemos (viernes y domingos, en el Malba) reconoce dos vertientes simultáneas, propias de sus dos autoras: Sabrina Farji, que viene del videoarte, y Paula de Luque, de la videodanza. Ambas confluyen en una suerte de integración disciplinaria, combinando sin choques ciertos criterios de plasticidad, ritmo, elipsis, y fragmentación, en variedad de recursos, algunos (como es lógico) más logrados que otros. A señalar, por ejemplo, la sugerencia de una etapa alcohólica sólo mediante la borrosa visión de un cúmulo de botellas vacías tintineando reiteradamente; la síntesis de una vida matrimonial mediante una serie de rápidos cuadros filocircenses, etcétera.

La hilación narrativa es bastante vaga, pero los personajes tienen carnadura, nos interesan sus desvelos, hay quien visita a la madre internada (linda actuación de la señora Marielouise Alemann, que es casi la madre de los actuales experimentalistas argentinos), quien mira y se ofrece, quien mira y descubre que es mirada, mientras recita unos fragmentos de «Alicia en el país de las maravillas», que son casi una clave de todo esto. Es cuestión de seguir al conejo.
P.S.

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