El tango, y especialmente el bailado, para seguramente como nunca antes, y nadie quiere quedar afuera de la ola. Cada vez son más los artistas y conjuntos que dedican sus discos y sus shows al estilo bailable, y el formato «de concierto» ha ido quedando cada vez más en el olvido. En este contexto, a lo largo de su existencia, la formación liderada por el pianista y compositor Andrés Linetzky, Vale Tango, ha sabido combinar los dos mundos. Atados al pasado en cuanto a repertorio y estilos, han podido, hacer música para la danza y permitir también el disfrute del que «sólo quiere escuchar».
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Esta vez, sin embargo, prefirieron apuntar casi exclusivamente al baile. Y, como para que no quedara ninguna duda, hasta lo dejaron claramente expresado en el título de estos dos álbumes que aparecen juntos y que forman un combo. Uno de ellos está dedicado al «tango de salón», vale decir el que se baila en las milongas y se aprende en las academias, y en esos espacios tendrán, seguramente, sus mayores bocas de difusión; el otro, el de «tango escenario», está pensado para bailarines profesionales y para espectáculos tangueros. Con ese espíritu, son distintos los arreglos, los «tempi», los fraseos.
Pero en lo que no se diferencias estos dos álbumes es en la elección de lo tradicional como punto de partida. Y no sólo porque en ambos trabajos, técnicamente incuestionables, aparezcan muchos clásicos sino porque aún en las composiciones de Linetzky hay una marcada tendencia en ese sentido. Los cantantes Esteban Riera y Lidia Borda participan como invitados en los dos discos. Y la única « evasión» hacia la modernidad, es la inclusión de «Los ojos» -también de Linetzky- en versión electrónica.
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