"Bye Bye humor" descubre a un buen comediante

Espectáculos

«Bye Bye humor». Textos: M. Pugliese. Dir.: R. Kohanoff y Ch. Reynoso. Int.: M. Pugliese y F. D'Agostino. (Moliére Teatro Concert, sábados a las 23).

Dentro de un segmento renovado y auspicioso del humor teatral porteño habrá que anotar a Martín Pugliese. La labor del artista casi solitario (apenas con Flor D'Agostino como eficaz partenaire en contadas secuencias del espectáculo) está centrada en la palabra y la simpatía del intérprete. La conjunción de ambos produce un show de cerca de 90 minutos en los que Pugliese pasa revista a hechos de su propia vida, plena de conflictos, que él relata con riqueza de detalles aleatorios.

Las sesiones del personaje con su psicoanalista provocan carcajadas (y probablemente identificaciones) por la verborrea alucinada de Pugliese y también por su gesticulación. Otro de los momentos muy efectivos del show es cuando recuerda sus padecimientos económicos infantiles, donde la presencia paterna con sus soluciones conformistas permiten la expresividad del actor. Pugliese recurre a la ternura cuando recuerda las habilidades culinarias y el sentido equitativo de su madre Irma; es muy gracioso imaginarla repartiendo una torta para cien invitados a los que no faltará una porción aunque tenga la consistencia de una feta de salame.

Vale la pena acercarse a este espectáculo que se brinda en el cálido ambiente del Café teatro Moliére para reír con las ocurrencias de un humorista sagaz como Pugliese.

E.G.

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