Graciela Oddone lidera el buen elenco de esta lograda versión del Centro de Experimentación del Colón, con subtitulados que pueden dificultar su visión a los más chicos.
«¡Cenicientaaa..!» Opera en veinte escenas. Lib. y mús.: M. Lambertini. Dir. mus.: C. Calleja. Régie: J. de Lassaletta. Esc. y vest.: N. González y F. Martínez Ferrari. Ilum.: E. Sirlin. Coro: M. Palmeri, Titiriteras y Ensamble Música Poética. (Teatro del Globo.)
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El estreno mundial de la ópera «para grandes y chicos» «¡ Cenicientaaa..!, de Marta Lambertini despierta dos preguntas básicas. La primera es por qué utilizar el Teatro del Globo para las cinco representaciones de este trabajo si el Centro de Experimentación del Teatro Colón, responsable de la presentación, ya está en condiciones de ser utilizado, según se dijo. La segunda es cuál es su público, en realidad.
A los adultos les costará entregarse a un cuento infantil harto conocido que no expone códigos secretos, y a los chicos les resultará difícil comprender el lenguaje literario que presenta el libreto, al que se apoya con un subtitulado electrónico, ya que la propuesta es en un extraño castellano. He ahí la primera dificultad para los más chicos, quienes están obligados a leer mientras escuchan y miran las acciones.
Paradójicamente, el lenguaje inventado por Lambertini es lo más interesante de esta «Cenicienta» revisitada. Un texto fraguado con neologismos, repeticiones y onomatopeyas que evoca los lenguajes de la tradición operística llámese italiana, francesa o eslava y roza el absurdo de Beckett o de Ionesco. A esta tarea ingeniosa y humorística realizada por la compositora se une partitura de cámara que puede calificarse como neobarroca o neoclásica pero enriquecida por los aportes contemporáneos de un equipo de cuatro eficaces percusionistas.
El tratamiento de las voces es virtuosístico y las intervenciones de un pequeño coro de diez integrantes se ligan a lo conocido en la ópera occidental sobre todo desde el siglo XIX. Algunas recurrencias a la atonalidad no desvían la obra de un cauce normal, de líneas clásicas, de tono refinado y musical.
Es hábil la dirección del conjunto de músicos a cargo de Carlos Calleja, quien siempre sabe pilotear este tipo de experiencias con dignos resultados, como en este caso. La régie de Jorge de Lassaletta es dinámica de principio a fin, y los que no puedan leer los subtitulados, pueden seguir las acciones con fluidez y entender el sentido del espectáculo -con prueba de zapatito y zapallo transformado en carroza y todo-, gracias a la funcionalidad de la escenografía de Noelia González y Fernando Martínez Ferrari, y las reveladoras luces de Eli Sirlin, con atmósfera de teatro infantil.
Muy bien Graciela Oddone como Cenicienta. Pablo Pollitzer, Cecilia Aguirre Paz, Cintia Velásquez, Laura San Giorgio, Cecilia Jakobowicz y Matías Tomasetto cantan y actúan con brillo, mientras que el coro dirigido por Palmeri hace parte con dignidad. Parecen divertidos todos, algo que se comunica al público en franca interacción con el escenario.
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