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9 de abril 2026 - 11:47

Cine francés por partida doble: un homenaje y un festival en las salas porteñas

Se trata de un ciclo dedicado a Claude Chabrol y el clásico festival en Cinepolis. Se espera la presencia del director Santiago Amigorena.

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El escritor, guionista y director franco-argentino Santiago Amigorena estará para el festival.

Gentileza Museo de Bellas Artes

Esta semana hay cine francés por partida doble: un ciclo dedicado a Claude Chabrol en Sala Lugones, y el 4° Festival de Cine Francés, a partir del jueves, en Cinepolis Recoleta, con la presencia del escritor, guionista y director franco-argentino Santiago Amigorena en la función inaugural.

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Cabe recordarlo, su nombre aparece en una treintena de obras junto a los de Cédric Klapisch, Valeria Bruni Tedeschi, Melvin Poupaud, Jean-Paul Belmondo, Idrissa Ouedragogo, Romain Duris, Brigitte Rouan (“Post coitum, animal triste”), Marion Vernoux, Hugo Santiago, Juan Solanas, Gael García Bernal, Nahuel Pérez Biscayart, Jonathan Nossiter y otros buenos, ha dirigido lo suyo, como el drama de venganza “Otros silencios”, con Marie-Josee Croze, y tiene una veintena de libros publicados (y además también fue marido de Juliette Binoche).

El ciclo Chabrol en Sala Lugones tiene varios títulos últimamente poco difundidos. En orden cronológico, su opera prima “El bello Sergio”, 1958, “Que la bestia muera”, 1969, sobre novela de Nicholas Blake (la misma que inspiró a Viñoly Barreto para hacer “La bestia debe morir”, 1952, con Narciso Ibáñez Menta), también “La mujer infiel”, “Las dulces amigas”, “El carnicero”, “La ruptura”, “Al anochecer”, “Bodas sangrientas”, todos ellos con su entonces esposa, la refinada Stephane Audran, y todas con final fuerte, y “La ceremonia”, 1995, con Isabelle Huppert, Sandrine Bonnaire, Jacqueline Bisset, Virginie Ledoyen y final todavía más fuerte.

Claude Chabrol 1200

El ciclo Chabrol en Sala Lugones tiene varios títulos últimamente poco difundidos.

Por su parte, el Festival abre este jueves con “Los colores del tiempo” (“La venue de l’avenir”), amable historia que envuelve presente y pasado en la mirada de Cédric Klapish y su guionista preferido Santiago Amigorena. Este es el quinto trabajo entre ambos, el anterior fue “Entre viñedos”, cálida historia de cuatro hermanos a lo largo de un año en la Borgoña.

En programación aparecen títulos recientes de Dominik Moll (“Caso 137”, investigación interna de un exceso policial durante una represión), Arnaud Desplechin (“Dos pianos”, un concertista frente a su propia y demorada paternidad), Michel Gondry (el dibujo “Maya, dame un título”, un padre comunicándose cada noche con su hija) y los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne (“Madres jóvenes”, adolescentes en un centro de salud). Al respecto, los Dardenne son belgas, como también Laura Wandel (“Por el bien de Adam”, problemas de una madre en un hospital de pediatría). En este caso se trata de coproducciones, pero la lengua es la misma. Dicho sea de paso, supo haber, tiempo atrás, un festival de cine francófono donde cabían desde canadienses para abajo, buena prueba de la influencia de Francia en el mundo.

Atención a tres historias basadas en personajes reales: “La divina Sarah” (Guillaume Nicloux, un momento en la vida de la famosa actriz Sarah Bernhardt), “L’affaire Bojarski” (Jean Paul Salomé, vaivenes de un famoso falsificador durante y después de la guerra) y “El gran arco” (Stephane Demoustier, internas de cómo un arquitecto danés sin renombre construyó el Gran Arco de la Defensa en línea con el Louvre y el Arco de Triunfo).

Aparte, en el bonus de clásicos restaurados figuran dos obras de Jean-Luc Godard: la fantasía futurista “Alphaville”, 1965, con sorprendentes y económicos recursos del director de fotografía Raoul Coutard, y “El desprecio”, con Brigitte Bardot, Michele Piccoli, Jack Palance, Fritz Lang y, de nuevo, fotografía de Raoul Coutard. De esta obra exaltada hasta las nubes por los admiradores de Godard, el irónico Michele Piccoli tenía un particular recuerdo: “En todas las películas Brigitte se besa con sus coprotagonistas, salvo en ésta. Yo soy el único que no recibe un solo beso, y encima me basurea. Triste record”.

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