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4 de febrero 2022 - 00:00

¡No mires arriba!: ahora se puede caer la Luna

Roland Emmerich vuelve al género catástrofe, pero sin tomarse nada en serio.

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moonfall. La Tierra, otra vez amenazada, pero ahora por la Luna.

El alemán Roland Emmerich tiene pequeños toques autorales en medio de sus superproducciones apocalípticas. Nacido en Stutgart en 1955, filmó un par de películas en Alemania y su tercer largo en su tierra, “Joey”, le abrió camino hacia Hollywood. Luego de la entretenida pero no muy exitosa “Moon 44” filmó la mejor película de ciencia ficción de Van Damme, “Soldado Universal”, a la que siguió su mejor película, “Stargate” con James Spader y Kurt Russell llevados a otra dimensión con una civilización de extraterrestres similar a la del antiguo Egipto.

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Pero su gran golpe de destrucción y ganancias fue con la invasión alienígena de “Día de la Independencia”, que logró varios records de taquilla mientras el publico aplaudía con las imágenes de la Casa Blanca volando en pedazos. Es inolvidable el ingenuo final en el que el presidente de los Estados Unidos, Bill Pullman, comandaba una misión internacional para derrotar a los marcianos. Luego de que el primer Godzilla hollywoodense arrasara con Nueva York, Emmerich se enfocó en su tema favorito, el del apocalipsis, con los estragos del cambio climático de “El día después de mañana” en la que quedaban a salvo los países del Tercer Mundo y entonces los del Primero les perdonaban la deuda externa. Y, ante las teorías acerca del calendario maya y el fin del mundo, Emmerich no podía no filmar “2012” con escenas apocalípticas de todo tipo.

Ahora, la ciudad de Los Ángeles se inunda y los rascacielos de Nueva York son bombardeados por peligrosos meteoritos en “Moonfall”, su nueva producción, que como siempre logra que las viejas películas de cine catástrofe de Irwin Allen luzcan mansas y tranquilas como un film naturalista de Renoir. Pero hay dos elementos que distinguen a “Moonfall” en su obra: uno es que aquí hay más ciencia ficción, sobre todo en su gran final con impresionantes efectos especiales y espaciales. Y el otro es que esta vez Emmerich no trata de fingir que todo es un divertimento, ahorrándonos los momentos dramáticos de gran parte de sus títulos.

EL asunto en “Moonfall” es que la NASA ha descubierto que la luna ha cambiado de órbita y se va a estrellar contra nuestro planeta. Parecería que no hay mucho que se pueda hacer para salvar el mundo, y quedan pocas semanas antes de que suceda el impacto. Pero entonces aparece una especie de nerd que está seguro de que la vieja teoría conspirativa acerca de que la luna es una construcción artificial que funciona un poco como la Estrella de la Muerte de “La guerra de las galaxias”, y asegura que sabe cómo colarse dentro y maniobrarla para que no choque.

La película empieza con un excelente prólogo de peligro en el espacio protagonizado por los astronautas Halle Berry y Patrick Wilson, luego la acción va derivando en el fuerte de Ememerich, o sea las escenas de cine catástrofe a niveles globales -con los sólidos FX de siempre- y por último viene la sorpresa de “Moonfall” y es el final a pura ciencia ficción alocada, con un ritmo visual inusitado. Ademas hay un montón de chistes bobos, algunos realmente graciosos, y un gran elenco no demasiado aprovechado, pero siempre se agradece ver a Donald Sutherland.

“Moonfall” (G.B./EE.UU./China, 2022). Dir.: R. Emmerich. Int.: H. Berry, P. Wilson, D. Sutherland.

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