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8 de febrero 2007 - 00:00

Cómo pasteurizar una riquísima historia

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Ni los arreglos musicales ni el argumento reflejan la turbulenta era Tamla Motown y The Supremes; sólo se salvan actuaciones como la del talentoso Eddie Murphy y una dirección de arte que captura el espíritu de la época.
«Soñadoras» (Dreamgirls EE.UU., 2006, habl en inglés) Dir.: B. Condon. Int.: J. Foxx, B. Knowles, E. Murphy, J. Hudson, K. Robinson, H. Battle, S. Leal, A.N. Rose, D. Glover.

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Después de películas como «Ray», es una pena que una historia tan rica como la de Tamla Motown, The Supremes y el magnate y amante de Diana Ross, Berry Gordy, haya terminado pasteurizada en esta adaptación del musical de la década de 1980 «Dreamgirls».

Los turbulentos tejes y manejes de Tamla Motown, los amores del magnate con sus chicas (no sólo Diana, sino las cantantes de otros grupos que las precedieron y que luego perdieron el apoyo de la companía), y las asombrosas historias de tanto talento topándose por los mismos pasillos de la salas de grabación (desde los Temptations, Marvin Gaye, los Jackson 5, Gladys Knight, The Four Tops, Martha and the Vandellas, Smokey Robinson, The Isley Brothers, etc.), y en tours por todos los Estados Unidos y Europa, podrían dar lugar a una obra maestra en su tipo. Pero partir de una fuente necesariamente más light como una comedia musical, para colmo concebida en un momento donde nadie podría haberle dado nada realmente genuino o audaz a estas Dremettes, no ayuda mucho, dada la obvia inspiración en The Supremes. Luego, el sonido Motown es crudo, fuerte y más negro que los rulos del peinado afro del pequeño Michael Jackson. Pero las composiciones originales de la obra «Dreamgirls» recuerdan a ese chiste que hacía B.B. King en una vieja comedia ochentista: «Ayude a salvar a los negros sin 'alma'» ).

Gracias a la presencia de un estupendo Eddie Murphy, los viejos temas y algunos nuevos (que estiran innecesariamente el metraje), a veces tienen la negrura que en general desaparece entre arreglos demasiado contemporáneos o preparados para atraer a una audiencia caucásica y no muy familiarizada con el verdadero rythmn & blues. En cambio, la dirección de arte sí refleja íconos de la epoca y las actuaciones de todo el elenco, empezando otra vez por un Murphy que vuelve a ser el talentoso comediante de «Saturday Night Live», más Jamie Foxx, Danny Glover, la super sexy Beyoncé y la histriónica -a veces un poco de más, pero apenas- Jennifer Hudson contribuyen a sostener una película no apta para los auténticos fans de las Supremes y el negrísimo sonido Motown.

D.C.

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