2 de julio 2007 - 00:00

Con curiosidades y premios cerró Tandil

Graciela Borges y Víctor Laplace, alma mater del Festival de Tandil, en el cierre de la 7a.edición, que tuvo su nota emotiva con la participación de presos del penal de Barker, queinstituyeron su propio galardón.
Graciela Borges y Víctor Laplace, alma mater del Festival de Tandil, en el cierre de la 7a. edición, que tuvo su nota emotiva con la participación de presos del penal de Barker, que instituyeron su propio galardón.
"El Otro" (discutible mejor ficción), «Tocando en el silencio» (mejor documental, realmente bueno) y «UPA, una película argentina» (opera prima) fueron los principales ganadores del 7° Tandil Cine, que terminó en la madrugada de ayer. Pero lo más destacable estuvo en otros dos aspectos: la participación de los presos del penal de Barker, y la afirmación «escolástica» del encuentro.

Esto último, porque a los ya clásicos seminarios a cargo de la escuela del sindicato de técnicos (Sica), y el seminario Kodak, el Festival de Cine Nacional de Tandil agregó ahora el llamado Semillero de Talentos del Programa País, una creación del Incaa donde los noveles cineastas aprenden concretamente cómo pulir sus proyectos, y presentarlos debidamente a organismos, financistas, y público. Hubo, asimismo, un encuentro paralelo de directores de escuelas audiovisuales, y un homenaje especial a la de Cuyo. Lo de los presos, en cambio, se relaciona más directamente con la ciudad, ya que pertenecen al penal vecino. Ellos no solo ven varias de las películas, sino que también han diseñado y realizado un premio, el Sombrerito, que entregaron este año a la comedia correntina «Cabeza de chancho» por su particular elogio de la amistad. «Que esto me sirva para ser mejor persona. Quiero que le digan eso a los demás internos», pidió Pablo Almirón, el realizador, a los tres que tuvieron permiso para participar del acto de cierre. Y ellos, cosa admirable, aprovecharon para pedirle al público «un aplauso para el director del penal, que está por jubilarse».

Días antes, algunos artistas y periodistas habían visitado el penal, y se quedaron toda la tarde charlando. «Tipos curtidos, con largas condenas, me pedían autógrafos para sus mamás», contaba después Víctor Laplace, alma mater del festival. Y Graciela Borges se prometía ayudar a la biblioteca y la escuela de la cárcel. «Estaba tan conmovida que a la noche no pude dormir. Buenos fantasmas», sintetizó.

Eso fue lo más emotivo (y llamativo) del festival. Resta mencionar, a título informativo, el detalle de los galardones, que se repartieron entre «El otro» (4), «UPA» (4) «Vísperas» (3), «Tres minutos» (3), «Filmatron», «Ciudad en celo», «El color de los sentidos», «Sueños de Polvorón», con dos cada uno, «Tocando en el silencio», «Colegiales, asamblea popular», «Pulqui, un instante en la patria de la felicidad», «A los cuatro vientos», «El impulso», «Cabeza de chancho», y «La peli» (esta última, por Natalia Oreiro).

Dejá tu comentario

Te puede interesar