«Hombres de honor» («Men Of Honor», EE.UU., 2000; habl. en inglés). Dir.: George Till-man Jr. Int.: R. De Niro, C. Gooding Jr., C. Theron, H. Holbrook.
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"Hombres de honor" es un drama de vida a la usanza del viejo Hollywood. En los '60, podría haber sido una de aquellas películas vindicativas de la minoría negra norteamericana, y seguramente habría estado interpretada por Sidney Poitier: «¿Sabes quién viene a bucear?».
Su libro responde a ese mismo espíritu y a ese mismo estilo, hoy un tanto anticuado. No hay segundas ni terceras líneas de relato, tampoco excesivos matices en el planteo del conflicto. Y no se trata de una falencia, sino que el libro se propone exactamente eso. Este no es un vehículo para el actor Denzel Washington, por ejemplo, y cuesta imaginarla en manos del combativo director Spike Lee.
La epopeya individual de Carl Brashear (interpretado por Cuba Gooding Jr.), el primer hombre negro que llegó a convertirse en buzo de la marina norteamericana cuando era inimaginable algo así, se fortalece con el episodio que le dio el toque de heroísmo definitivo a su caso. En un accidente a bordo de una nave, Brashear, que ya ha logrado superar a fuerza de lucha y obstinación la barrera de los prejuicios raciales representada primero por su jefe Sunday ( Robert De Niro), y luego por Mr. Pappy ( Hal Holbrook), pierde la mitad de una pierna. Ahora se trata de seguir resistiendo, o morir.
Eficaz
Los tests de capacidad a los que la fuerza somete al protagonista, ahora apadrinado por Sunday, coronan los sucesivos clímax emocionales de esta película simple pero eficaz, como sacada del arcón del pasado. Ese ropaje old fashioned se corresponde también con la decisión de evitarle al relato cualquier escena estridente, y mucho menos efectos especiales, impidiendo que una estética extraña interrumpa la voluntad del proyecto de contar clásicamente la historia de Brashear. Uno de los pocos aspectos secundarios es el drama personal de Sunday con el alcoholismo.
Como si se tratara de una vida puesta para el guión -sus protagonistas aseguran que fue todo tal como se cuenta-, en «Hombres de honor» los papeles se reparten casi a la manera de una fábula: el noble, el violento transformado y el villano inconmovible. Y la moraleja está apoyada, como corresponde, por la fanfarria del triunfo del bien. Hollywood no pierde las mañas.
Cuba Gooding Jr., bien contenido, compone un personaje verosímil; Robert De Niro apenas pone la mitad de su oficio en el papel de Sunday, y le sobra. Hal Holbrook sólo tiene que mirar para meter miedo, y la bella Charlize Theron dice presente en una película con sobreabundancia de testosterona.
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