8 de julio 2005 - 00:00

Con Vinicius, Argentina descubrió la bossa nova

Con susconciertos enel Opera, elEmbassy yLa Fusa, losargentinosempezaron ahacerseadictos a lamúsicabrasileña.
Con sus conciertos en el Opera, el Embassy y La Fusa, los argentinos empezaron a hacerse adictos a la música brasileña.
En los brazos de su « parcero» y amigo Toquinho, el 9 de julio de 1980 murió Vinicius de Moraes. En esa larga madrugada la muerte sorprendió al poeta en la bañadera de su casa, lugar en que pasaba largas horas del día y utilizaba para dialogar con sus amigos y escribir sus poemas. Decía que el baño con agua tibia era «como una vuelta al seno materno».

Vinicius
fue, junto a Joao Gilberto y Antonio Carlos Jobim, uno de los «padres de la bossa nova», y una de las mayores figuras de ese movimiento. De ellos, Vinicius, fue el que tuvo un fuerte y estrecho vínculo con nuestro país.

Desde su primera presentación artística en el año 1968 en el teatro Opera junto a Dorival Caymmi, Baden Powel, Oscar Castro Neves y Quarteto em Cy, estableció una corriente de cariño con el público argentino. Con sus frecuentes visitas a nuestro país no sólo tuvo una importante presencia como «showman» sino que fue una figura querida por el público y respetada por la intelectualidad argentina.

El show del Opera fue una continuidad del éxito que habían tenido los mismos artistas en la boite «Zum-Zum» de Río de Janeiro, época en que Vinicius ya había abandonado todas las limitaciones que le imponía su investidura diplomática para dedicarse al espectáculo. En la Argentina le fueron publicadas sus primeras obras de poesías antes que en otros países y este fue el escenario donde se consolidó definitivamente como un «showman», donde vivió su separación del servicio exterior de su país por la dictadura militar y el lugar donde nació su octava esposa, Marta Rodríguez Santamaría.

Según uno de sus biógrafos, Vinicius aprendió a cantar antes que hablar y es posible que en este amor por nuestro país tuvieran influencia los tangos que su madre Lidia, eximia pianista, le enseñaba, siendo su preferido «Caminito». Una personalidad como la suya, que fue objeto de críticas y elogios a lo largo de toda su vida, recibe un reconocimiento general en cuanto a su sensibilidad y sabiduría unida a su fuerte personalidad y magnetismo.

Desde la rigurosa formación familiar y estudiantil, su carrera de abogado y su actuación en el severo servicio exterior brasileño a la bohemia artística, poeta, letrista de Música Popular Brasileñ y «showman» en los principales escenarios nacionales e internacionales fueron contrastes muy fuertes en su vida. Ello sin contar su difícil vida familiar, la que registra nueve casamientos.

El teatro Embassy (Suipacha 751) fue el escenario de una nueva actuación en Buenos Aires. El espectáculo presentado por Edgardo Suárez, un popular locutor de la época, era compartido por Dori Caymmi, el hijo del celebre Dorival. Con ellos estaban dos músicos argentinos, que luego serían sus acompañantes en «La Fusa», Enrique Roizner en batería y Arturo Fernández en contrabajo, siendo la puesta en escena de Carlos Mathus.

Toquinho
recuerda «yo estaba viviendo con Chico en Italia y Vinicius me llamó para reemplazar a Dori que trabajaba con él en esa época. Hacer música brasileña en Brasil en los años 69 y 70 era un sacrilegio».

En 1971 «La Fusa» se trasladó a Mar del Plata incorporándose a la dupla Vinicius y Toquinho, la entonces desconocida cantante bahiana Maria Bethania y durante un breve periodo, Chico Buarque, que ya era un reconocido compositor y cantor de música brasileña. Luego volvió nuevamente Maria Creuza. Las actuaciones en Mar del Plata también fueron registradas en un CD, como el anterior, de gran éxito en la Argentina e inédito en Brasil.

Durante los años '70 y '71, en el que el prestigio de
Vinicius de Moraes se extendió en la Argentina, se hizo amigo de Astor Piazzolla, Mercedes Sosa, Rosa Maria Oliver y Jorge Luis Borges que lo definiría como «aquel poeta alegre y gorducho». El poeta se presentó por última vez en nuestro país en febrero de 1978 en un show en la ciudad de Mar del Plata junto a Jobim, Toquinho y Miucha. Han pasado 25 años de la desaparición del poeta y más de 50 de sus primeros éxitos («Chega de Saudade», «Garota de Ipanema») por ello su vigencia y la de la bossanova no dejan de llamar la atención, fenómeno que no sólo se expresa en Brasil sino en diferentes partes del mundo.

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