14 de mayo 2001 - 00:00

Creedence, fiesta de nostálgicos

Actuación de Creedence Clearwater Revisited. Con Doug «Cosmo» Clifford (batería), Stuart «Stu» Cook (bajo), Elliot Easton (guitarra), Steve Gunner (teclados) y John Tristao (voz). (Teatro Gran Rex, 10 y 11 de mayo).

La banda californiana Creedence Clearwater Revival fue, en los '60 y los '70, una de las más representativas del rock & roll más popular. Y aunque no los recuerden por sus títulos, quienes sobrepasan los 40 años tienen muchas de sus canciones en su memoria, porque acompañaban los «asaltos», porque se escuchaban en reuniones de amigos y sonaban mucho en la radio.

Hablamos de temas como «Born on the Bayou», «Green River», «Suzie-Q», «Down on the corner», The midnight special», «Bad moon rising», Run through the jungle», «Who'll stop the rain», «Have you eve seen the Rain?», «Up around the bend», «Lodi», «Fortunate son» o «Travelin' Band».

Nunca estuvo en Buenos Aires esa banda original. Hace algo más de dos años, llegó por primera vez esta versión «revisited» (revisada) para presentar su disco «Recollection» en el estadio de Obras. Y aunque la expectativa fue algo menor que aquella vez, y a pesar de que la crisis está afectando también al negocio de la música, unos cuantos miles vieron a estos Creedence en sus dos funciones de jueves y viernes.

El grupo fundacional dejó de existir hace muchos años. Tom Fogerty -el guitarrista rítmico- murió en 1990; y su hermano John, fundador, líder absoluto del cuarteto, voz y guitarra principal, y compositor de todas las canciones, eligió hace tiempo el camino solista. Y hasta tuvo que pelear judicialmente con sus viejos ex compañeros para poder volver a grabar sus propios temas.

Este Creedence que vino nuevamente a la Argentina, treinta y cuatro años después de su nacimiento y con violentas rupturas en el medio, es apenas 50% -y posiblemente el menos importante-de la banda que fundaron en 1967, como si a los Beatles les hubiéramos sacado a Lennon y a McCartney. El baterista Clifford y el bajista Cook, antes apenas las bases del grupo, se transformaron en líderes por persistencia histórica, y el elenco, ahora un quinteto, se completó con el cantante John Tristao, buen imitador de Fogerty, el guitarrista Elliot Easton y Steve Gunner en teclados.

Pero más allá de todo esto, nadie puede sentirse engañado porque, a esta altura, todos tienen muy claro de qué se trata este nuevo
Creedence. El público -inevitablemente, muchas canas y calvas en la platea- fue a buscar aquellos viejos sonidos y aquellas antiguas melodías que lo hizo bailar en épocas pasadas. Y todo eso estuvo de sobra. Los conciertos fueron una seguidilla de hits y prácticamente no faltó ninguno de los más populares.

Clifford y Cook -con la ayuda de Tristao- se transformaron en excelentes maestros de ceremonias. Y, a través del tiempo, este Creedence logró un afianzamiento suficiente que puede hacer olvidar, a ratos, la ausencia de los hermanos Fogerty.

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