22 de agosto 2007 - 00:00
De cómo una autora "maldita" terminó convertida en best seller
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Goliarda Sapienza
murió sin poder publicar
una novela rechazada
durante 20 años por las
editoriales italianas por
«pornográfica», entre
otras cosas, y que hoy
es best seller
internacional.
Cuando «Cito» Maselli alcanza el éxito con la película «Los delfines» (1960), la pareja entra en sucesivos conflictos y un par de años después se rompe. Goliarda, tiene ya 40 años,y sufre una tremenda crisis que la lleva a intentos de suicidio y una internación psiquiátrica semejante a la que una década atrás habia recluido a su madre, de la que tuvo que cuidar hasta que murió en 1953.
Como ha ocurrido en otros casos -se suele mencionar el de Guy de Mauppasant como emblemático- la escritura resulta curativa, permite la recuperación, aleja de la locura. La bella Goliarda se refugia en la narrativa. Se suceden, entonces, los libros de carácter autobiográfico. En «Carta abierta» (1967) cuenta su infancia bajo el fascismo y bajo una familia progresista; en «Al filo del mediodía» (1969) los electroshocks que soportó tras sus intentos de suicidio; en «La Universidad (de la cárcel) de Rebibbia» (1983), cómo fue presa luego de robarle joyas a una amiga que la humillaba, explica: «día a día yo la veía enriquecerse y ella empobrecerme. Cada vez que le pedía un préstamo para poder publicar mi libro o para pagar la luz que me habían cortado, ella me invitaba a cenar en lugares carísimos para decirme que no. Le robé para confirmar que me iba a denunciar. Además, me faltaba conocer el mundo de la prisión».
Ninguno de esos textos salieron del circuito italiano. Y cuando Goliarda Sapienza murió, en septiembre de 1996, era ignorada por la crítica y el público de su país. Sólo un breve grupo de amigos lanzaron tierra y rosas sobre su ataúd en el cementerio de Gaeta.
Ninguno sospechaba que al mes siguiente en Francia gracias al «El arte del placer», la novela que había escrito y reescrito durante 20 años, comenzaría a considerársela una de las grandes novelistas italianas del siglo XX.
«El arte del placer» puede considerarse: novela de iniciación, novela río, novela erótica, novela histórica, tiene un poco de todo eso, y muchos más.
Goliarda fusiona datos de su vida con otros de su madre, pero sobre todo construye un personaje impactante. En las 700 páginas, donde se cuentan 60 años en la vida de Modesta, el lector va sabiendo cómo una muchacha pobre de un pueblo campesino de Sicilia ingresa en los placeres orales gracias a un amiguito, es violada por su padrastro, comete matricidio y fraticidio «accidental» (primero de sus «crímenes sin querer»), y es llevada a un convento donde es socorrida por una aristocrática madre superiora, cargada de tentaciones, que se suicida. Modesta pasa, entonces, a la casa de la madre de la monja, la princesa Brandiforti. Con notable astucia, teniendo relaciones eróticas y amorosas con hombres y mujeres, logra un irrefrenable ascenso social, y llega a convertirse en princesa consorte de un oligofrénico. Pero esto es sólo una parte del argumento, un comentario chato, dado que todo esas peripecias están rodeadas de sucesos históricos y culturales ocurridos en Italia durante gran parte del siglo XX, que suman densidad al relato.




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