31 de octubre 2006 - 00:00
Diana Dowek y Marta Minujin, juntas, en muestra neoyorquina
-
La nueva película de Netflix grabada en la Cataratas del Iguazú que se convirtió en la más vista de la plataforma
-
Con un regreso triunfal: Netflix estrenó la nueva temporada de una serie muy esperada y popular
«Tras la marcha» de Diana Dowek, quien junto a la no menos
reconocida Marta Minujin, participarán en la muestra
«Fuerza argentinos», a exhibirse en Nueva York en abril de
2007.
Pionera desde los años '70, Marta Minujin continúa aportando su testimonio sobre el arte como experiencia. Sus monumentos efímeros, sus mitos populares, sus happenings, instalaciones y performances han sido siempre una convocatoria participativa. En su obra se pueden reconocer cuatro instancias no cronológicas: los happenings y las perfomances; las ambientaciones y las instalaciones; los monumentos y figuras célebres; y la desmitificación del arte.
Presentó su primera muestra individual en 1959, y al año siguiente se radicó en París gracias a una beca del Fondo de las Artes, prolongada luego por el Gobierno de Francia hasta 1963. En esa ciudad, Minujin avanzó hacia las ambientaciones, y con el holandés Marc Bruse realizó «La pieza del amor» (1962) en la que utilizó tela de colchones, pintura fluorescente, gomapluma, madera, resortes y cadenas; esta «obra de participación» fue expuesta en el Museo de Arte de Tokio, y es su envío actual a Nueva York. Sin embargo, el happening la atrajo, y organizó con Jean-Jacques Lebel, en la Galería Raymond Cordier de París, en 1963, «El gallo»; y, poco después, en un terreno baldío, «La destrucción», donde expuso objetos tridimensionales e invitó a hacer lo mismo a varios artistas internacionales: Christo, Elie Charles Flamand, Lourdes Castro, Paul Gette. Despedazadas las obras, cada uno de estos conocidos profesionales crearon otras con los despojos que habían quedado, para luego quemarlas, en tanto que simultáneamente soltaron 500 pájaros y liberaron a una multitud de conejos.
En aquellos años, expuso también en Buenos Aires e intervino en creaciones grupales. Su propuesta experimentó un vuelco importante cuando abandonó la pintura geométrica y desembocó en el Informalismo a través de una labor matérica: son estas obras las que presentó, a mediados de 1961, en la Galería Lirolay, dirigida por un matrimonio sensible y famoso que invitó a su espacio -lamentablemente desaparecido- a los artistas jóvenes que se convirtieron en lo mejor de nuestra vanguardia. Un año después exhibió creaciones en el espacio, cuando sintió como insuficientes las posibilidades de las dos dimensiones del plano. Desde fines de 1966 hasta 1973, Minujin se radicó en Nueva York con la Beca Guggenheim, y continuó con sus experiencias de arte, tecnología y medios de comunicación. Minujin ha integrado la interrelación humana y social con distintas perspectivas: la ironía, la crítica, el sarcasmo, la representación diferente, como en el «Obelisco acostado», en la Bienal de San Pablo (1978), o los «Hércules», en la Bienal de Venecia (1987). En los años '70 y '80 se destacaron sus réplicas de monumentos célebres y sus esculturas fragmentadas. Una síntesis de su proyección como pionera del arte argentino en los museos más significativos del mundo fue su exhibición en la sala principal del MNBA en 2002.




Dejá tu comentario