Corría entonces 1990 y el Ballet Argentino, como se denominó, fue dirigido por Esta pieza fue lo mejor de la noche, ya que permitió que ambos artistas rindieran lo más noble de cada uno en una coreografía que exige técnica superior para el trazado neoclásico, musicalidad, apostura, actitud y refinamiento, valores todos puestos en el escenario por la pareja.
Los grupos del Ballet Argentino, intachables. Sobre la
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