El recuerdo regresó a la mentedel autor mucho tiempo después y, con él, los pensamientos sobre la soledad, el desamparo, la necesidad de encontrarle un sentido a la vida y el misterio último que significa la muerte. Los dos personajes parecen estar solos en el mundo y, en un intento desesperado por acompañarlo en su viaje solitario, la mujer se hace partícipe de sus búsquedas e intenta rescatarlo del miedo. El vínculo entre ellos es tan fuerte que da la impresión de que uno es incapaz de vivir sin el otro. Sin embargo, el hombre se va justo en el momento en que la mujer no está a su lado y una desconocida es la que se ocupa de los rituales que acompañan la partida.
La pieza es fuerte y perturbadora y la puesta de
Los monólogos del hombre son por momentos demasiado explicativos y el personaje de la mujer es el que está más desarrollado. Esto incide en las actuaciones.
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